¿Reflexión? Donde dije digo digo Diego

Llevo años criticando, por pueril, la existencia de la Jornada de Reflexión, previa a las elecciones. Sin embargo, esta vez me ha servido. Y estoy dispuesto a rectificar.

La suspensión de la campaña electoral en la Jornada de Reflexión siempre me pareció una medida paternalista, que trataba a los potenciales votantes como menores de edad y les protegía de las influencias “malignas” de última hora. También pretendía ahuyentar posibles brotes violentos entre votantes contrarios a pie de urna.

Por todo eso, estuve en contra de tal Jornada. Muchos países democráticos no la tienen. Pero, mira por donde, en esta ocasión me ha servido para estudiar, analizar y reflexionar sobre el sentido del voto que había decidido hace un par de días y anunciado precipitadamente -ahora lo veo más claro- por Facebook.

Mantengo mi decisión, largamente meditada y sufrida, de votar contra el bipartidismo. Ni el PP ni el PSOE tendrán mi voto por ahora. Pero, en plena Jornada de Reflexión, he decidido no votar lo que anuncié hace un par de días y, por tanto, mañana cambiaré el sentido de mi voto. Así pues, “donde dije digo digo Diego”. Y lamento los daños colaterales de mi decisión.

Mantendré mi voto secreto de izquierdas hasta que las actuaciones (no las palabras) delPSOE me convenzan de volver a votarles como hice durante casi toda mi vida.

 

 

 

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