El Quijote cambió mi vida. Por eso, cervantino soy. Lo proclamo hoy en el día del libro por excelencia. El sábado comeré «duelos y quebrantos» en recuerdo de los pobres conversos

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIA23 abr 2026 – 10:42JAMS
- Los torreznos de cerdo precisamente en sábado (el sabat) producen duelos y quebrantos en los cristianos nuevos y falsos conversos del judaísmo. Rompen con su vieja religión y lo muestran así para que lo sepan los chivatos de la Inquisición.Pero luego lo sufren en secreto por dentro. Les duelen y quebrantan las tripas. Con su ingenio, Cervantes se ríe del racismo de la época y de la limpieza de sangre de los hidalgos. Con gran finura, Cervantes se ríe de los ancestros de VOX (y un poco también del PP) con casi cinco siglos de antelación. El País de hoy (día del libro) recomienda los duelos y quebrantos. Lo suyo es comerlos en sábado como hacía nuestro ingenioso hidalgo. La lectura de «El comidista» me ha traído gratos recuerdos de mis clases con los maestros Raimundo Lida y Juan Marichal sobre El Quijote. También de la inolvidable conferencia que me dio José Ferrater Mora sobre Cervantes mientras le hacía de chofer desde su casa en Pensilvania hasta la mía en la Universidad de Harvard. Debo agradecer hoy a Antonio Muñoz Molina poder disfrutar de su último libro, casi autobiográfico: «El verano de Cervantes». Es una delicia. He leído muchos de sus libros. Este es el mejor de todos (después, claro, de «Ardor guerrero», la mili de un soldado a las órdenes del capitán Agustín Cassinello, hijo de mi gran amigo y maestro el teniente general Andrés Cassinello)



