Con un pellizco de nostalgia y un chute de alegría, hoy vamos comer juntos un montón de jubilados que hace 50 años participamos en la fundación de El País. Marcó nuestra vida.
Con barba y pelo, en la redacción en los primeros tiempos de El Paísjams
Recorte de una foto de los primeros tiempos de El País. Con barba, estoy detrás de Julio Alonso y Juan Luis Cebrián. jamsPag. 188 de mis memorias («La prensa libre no fue un regalo». Ed. Marcial Pons). jamsPag 303 de mis memorias. jamspag 304jamsPag 305 de mis memoriasjamsPag 306 de mis memoriasjamsPag 326 de mis memoriasjamsCubierta de mis memoriasjamsCubierta del libro que hemos escrito mi hijo Erik y yo. Ya va por la séptima edición.jams
Triple emoción en el Roig Arena: por el partido entre dos grandes, por la animación gráfica espectacular de Goat Knight y por la paella (hecha allí mismo con leña).
El quinteto inicial del Valencia Basket frente al Real Madrid el sábado en el Roig Arena con animación gráfica de Goat Knight.jams
Con mi hijo Erik y mi nieta Sofía en la puerta del Roig Arena de Valencia.jamsMario y Matt (del Real Madrid y del Valencia Basket) en plena faena.Miguel Ángel Polo/EFEDesde la mesa del restaurante Poble Nou podemos seguir el partido en la pista y en las pantallas con la animación gráficajamsPaella valenciana hecha en el Poble Nou dentro del Roig Arena ¡con leña!jamsLos autores de la animación gráfica de Goat Knight en las pantallas gigantes del Roig Arena. El Ogorodova, presidenta, y Erik Martínez Westley, gerente, con familia, en la puerta del Roig Arena de Valencia.jamsVista del Roig Arena, unos de los mejores estadios del mundo, por su concepción original y por su animación gráfica, desde la ventana del hoteljamsEl Roig Arena con 18.000 espectadores (ni un asiento libre) antes de comenzar el partido. Emocionante remontada del Valencia en el segundo cuarto que hizo soñar a sus seguidores cuando adelantó al Real Madrid en el marcador. Pero los de Escariolo se recuperaron en los dos últimos cuartos y vencieron con contundencia por 82-96..jams
El Quijote cambió mi vida. Por eso, cervantino soy. Lo proclamo hoy en el día del libro por excelencia. El sábado comeré «duelos y quebrantos» en recuerdo de los pobres conversos
Mi camiseta favorita para el tenis: «Ser o no ser cervantino»… en una fecha que une a Cervantes con Shakespeare.
Portada del último libro de Muñoz Molina. Una delicia.jamsCervantes, una de mis primeras tallas al jubilarme en 20 minutos. Una colega de tallasmadera.com me advirtió: «Cervantes era manco, no tuerto». Fracasé contra la veta de un ojo. jamsMi homenaje a mis maestros Lida y Marichal.jamsMi talla «Quema de libros por la Inquisición», inspirada en la de Juan de Juni. Me recuerda un dibujo del gran Forges: Le dicen a un fanático que hoy es el día del libro. Responde: «Sí. Ya lo he quemado». jams
Me gusta Extremadura. Por eso, me entristece tanto la patada brutal que el Gobierno PP-VOX, racista e inmoral, le da hoy a la Constitución, la más larga y provechosa de España.
Feijó y Abascal pactan la indigna «prioridad nacional» en Extremadura. Kik Huesca. EFE
Pérez Meca. Europa Press.JAMS en Cáceres. RocioMi esposa, Ana Westley, ex corresponsal del New York Times, habla en la Universidad de Extremadura sobre la Dictadura y la Transición. Migas extremeñas en el Figón de Eustaquio. jams
Futuros maestros de Cáceres protestaron el viernes contra el genocidio de Israel en Gaza. Antes de mi charla, entraron en procesión con carteles contra la guerra. Me emocionaron.
Antes de mi charla sobre «Franco para jóvenes», estudiantes de Magisterio de Cáceres, con la bandera de Palestina, manifiestan su protesta contra el genocidio de Netanyahu en Gaza.jams
eldiario.es publicó una crónica de mis conferencias en la Universidsd de Cáceres. Sandra M. QuintanillaCartel anunciador «La libertad no fue un regalo» en el Espacio UEx de Cáceres.jamsMi esposa Ana Westley (awestley.com, ex corresponsal del New York Times) participó en las dos conferencias. En la foto, junto al decano de la Facultad de Formación del Profesorado.jamsCelebramos la visita a Cáceres con las migas y el Licor de Bellota que aquí llaman «Beso extremeño» .jamsCon la profesora Toñi Paín, organizadora del ciclo «Reflexiones sobre la Dictadura franquista», Juan Sánchez, profesor de Historia Contemporánea de la UEx, y mi esposa Ana Westley, en la Biblioteca Pública de Cáceres.jamsMigas extremeñas, obligatorias en Cáceres. Tres días cargados de nostalgia. En mayo de 1969, Ana y yo fuimos de viaje de novios a la provincia de Cáceres y recorrimos a pie toda la comarca de Las Hurdes. Honda impresión que nos acompaña toda la vida. Ahora, Las Hurdes son un paraíso. .jams
Ha muerto con 86 años el gran periodista Diego Carcedo, maestro y amigo.En su funeral sonó el himno de Asturias. Las gaitas de su tierra nos emocionaron a todos.Siento su pérdida.
Funeral por Diego Carcedo, en el Tanatorio de Majadahonda (Madrid). Despedimos sus restos al son de las gaitas y el himno de Asturias.jams
Me enteré por elpais.com justo a tiempo para acudir al tanatorio de Majadahonda.jamsEn mis memorias («La prensa libre no fue un regalo») cuento nuestra aventura en el Buenas Dias de TVE en 1986jamsCubierta del libro de Diego Carcedo, una biografía autorizada de Sáenz de Santa Maria, «El general que cambió de bando». Ahí me descubrió Carcedo que los guardias civiles que me secuestraron y torturaron en marzo de 1976, contaban con el permiso del general franquista Ángel Campano, director general de la Guardia Civil.jamsPágina del libro de Carcedo donde el general Sáenz de Santa María habla de mi secuestro.jamsPágina 271 de mis memorias («La prensa libre no fie un regalo») sobre mi secuestro en la biografía autorizada que Carcedo escribió del general Sáenz Santa María a quien el general Campano no consiguió purgar.jamsCarta de pésame del Rey y la Reina a Carmen García Ramos, viuda de Diego Carcedo. .jamRetrato de Diego en su libro sobre su paisano el general Sáenz de Santa Maria.jams
Hemos celebrado la primavera (y el cumple de mi chica) en el castillo del conde Guifré I el Pilós y en la mina de sal que financió el nacimiento de Cataluña contra francos y moros.
Con Ana Westley en la mina de sal de Cardona, cuna del mito fundacional de Cataluñajams
Fragmento de la muerte en batalla de Wilfredo I el Velloso en 897. Con la sangre del conde en sus dedos, Carlos el Calvo pinta en su escudo cuatro barras rojas.jamsEn el tren camino de Carmona repasamos «Salt», el libro que Ana leyó en el hospital donde comió varias semanas sin probar la sal por orden de los cardiólogos. En Carmona recuperó el rico sabor de la sal. Viaje de cumpleaños feliz.jamsAna, a punto de soplar su vela de cumpleaños, en el Castillo de Cardona.jamsPágina del libro «Salt» con un grabado de la mina de sal y el castillo de CardonajamsHappy birthday, my love!jamsEn su mausoleo, al duque le representan dormido y a la duquesa, muerta. No eran muy partidarios de la igualdad de géneros.jamsNaturalmente, compramos sal de Cardona, de 36 millones de años.jamsAl aderezar la escalibada, comprobamos que la sal de 36 millones de años caduca en enero de 2027, en menos de un año.jams
Ha muerto mi amigo Roger Matthews. Cubrió para Financial Times el fin de la Dictadura de Franco y la Transición a la Democracia. Excelente periodista y mejor persona. DEP.
Roger Matthews, en Oriente Medio a donde fue destinado por el Financial Times tras dejar España en buenas manos.Jason
El Financial Times ha publicado un obituario excelente y merecido sobre su paso por Madrid, en años claves para nuestro futuro en libertad, Oriente Medio, Asia y Africa. Jured Martin escribe en FT que “en una profesión llena de super egos, el ex editor de Oriente Medio parecía no tener ninguno”. Lo disimulaba con su agudo sentido del humor. Tenía su despacho alquilado en la Agencia EFE (de la calle Ayala, 5). Gracias a mi esposa, Ana Westley (con oficina en Cifra/EFE, en el mismo edificio), y a nuestros encuentros en nuestras casas y en la cafetería Roma, donde había mas noticias de verdad que en la propia Agencia, entablamos una buena amistad.
Roger nos ayudó mucho a la hora de dar a conocer al mundo la realidad española, cuando la Dictadura no acababa de morir y la Democracia no empezaba a nacer. Yo le admiré profesionalmente. Compartí muchas noticias y risas con él. Y le quise mucho. Hasta le imité en la forma de vestir. Ambos compartíamos trajes vaqueros que, hace medio siglo, comprábamos en Austin Redd (en Regent Street). Mi amigo David White, que ocupó más tarde la corresponsalía del FT en Madrid, me dice que esa tienda ya no existe. Como feliz jubilado, no me hace falta. Desde que dejé la dirección general de 20 minutos, no utilizo trajes. Solo equipación para el tenis y el taller de escultura en madera.
Gracias, Roger. Nos has dejado una huella maravillosa. Los demócratas españoles estamos en deuda contigo. Mi más sentido pésame a Jane, su viuda, y a sus hijos Jason y Justine.
Obituario de Roger Matthews publicado por Financial Times:
Roger Matthews, FT journalist, 1941-2026
In a business filled with oversized egos, former Middle East editor appeared to have none
Obituario de Roger Matthews publicado por Financial TimesJason
Jurek Martin
Roger Matthews, one of the FT’s finest foreign correspondents and editors in a career spanning more than three decades, has died at the age of 84. His postings took him to Madrid, Cairo, Singapore and Johannesburg, and he also served as the London-based Middle East editor in the early 1980s.
His stock in trade was an almost preternatural calmness. He always seemed able to rise above the maelstrom of events, not to mention the freneticism of a newsroom, and think about what was happening before delivering his considered judgment.
It was also remarkable that in a business filled with oversized egos, he appeared to have none. As Robert Graham, also an FT correspondent in the Iberian Peninsula and the Middle East, recounted, Matthews once told him he preferred “to row in the middle of the boat”.
In his quiet way, Matthews was always curious, using retirement to rent properties in interesting places, including a four-month stay in a Damascus palace and his last flat in Venice.
He was born on April 28 1941 and joined the FT in 1967 after graduating from University College London with a liberal arts degree. After a stint on the arts desk, he became a night sub-editor on the foreign desk where David White, himself a Madrid correspondent some years later, recalled “he had the art of being thoroughly professional without taking things too seriously” — as in his amusement that IRA militants were being trained in Libya, “a dry country”.
He surprised all in 1973 by choosing to leave the staff and try his luck freelancing for the FT in Madrid. This proved the making of him as a reporter. The twin dictatorships of Franco in Spain and Salazar in Portugal were unravelling, handing him the European story of a lifetime. His presence there, White recalls, allowed Spanish journalists to leak stories about Franco’s brutality and then reprint the reports published by the prestigious London daily.
He was next posted to Cairo, again at an opportune time as US diplomacy pushed Egypt and Israel into the Camp David agreements brokered by President Jimmy Carter. It followed that he would next become Middle East editor back at head office. Andrew Gowers, then a junior member of the FT team of Middle East reporters dubbed the “Camel Corps” and later FT editor, admired Matthews’ “sage and calm judgment”.
“He helped to ensure coverage that was sparing and sober in the face of a lot of sensationalist noise elsewhere,” Gowers said. But when there was a big conflict like the Lebanon and Iran-Iraq wars, Matthews was “laser-focused on ensuring that coverage took the full measure of their importance”.
“He had a very strong intuitive sense about who was likely to be a reliable interlocutor in a region that was particularly replete with fantasists and false prophets.”
These qualities apparently impressed another young journalist from the region. Roula Khalaf, the current editor of the FT, said: “Roger was one of the main reasons I came to the FT.” She said she was interviewed by him and immediately knew she wanted to work with him.
His next stop, covering south-east Asia from a base in Singapore, did not prove much of a rest stop. The global turmoil that embraced the fall of the Berlin Wall, Tiananmen Square in Beijing, the death of Ayatollah Khomeini of Iran and the collapse of the Soviet empire culminated in Saddam Hussein’s invasion of Kuwait and the subsequent military response by a US-led invasion of Iraq.
Without being asked, Matthews flew back from Singapore to London to lend a vital hand and his Middle East expertise to the FT’s coverage. Victor Mallet, of the Camel Corps, was getting reports out of Kuwait but was stuck there. Robert Graham, with all his knowledge of the region, was released from his Latin American harness, but the desk was still pushed. Matthews filled the need in spades.
Throughout his career, he had a sense of levity and joie de vivre. Years before Saddam Hussein set his sights on Kuwait, Matthews interviewed the Iraqi leader. On the flight out of Baghdad, he ordered champagne but was told the Iraqi airline had none on board. He then showed the air hostess a photo of himself with Saddam. Within moments, a full bottle appeared.
Roger Matthews wasn’t just a fine journalist. To many on the FT he was a great colleague, a good friend, a shoulder to cry on and, simply, a seriously good guy. He and his wife Jane were wonderful hosts to visitors wherever they were posted. He is survived by Jane, his son Jason and his daughter Justine, five grandchildren and four great-grandchildren.
Página 210 de mi libro de memorias («La prensa libre no fue un regalo», de Marcial Pons) donde cuento cómo publicamos en Financial Times, en exclusiva mundial, la detención de los nueve oficiales del UMD (Unión Militar Democrática). Al día siguiente, la pude publicar en Doblón, sin riesgo, citando al FT.jamsPágina 211.jamsPágina 302 del libro de José Antonio Martínez Soler («La prensa libre no fue un regalo»). Ahí cuento mi visita a casa de Roger Matthews en 1976 acompañado por policías de la brigada antiterrorista que me escoltaban después de mi secuestro.jamsFoto publicada en la prensa inglesa años después de mi secuestro. Con esa cara, llena de quemaduras, acudí a la fiesta en casa de Roger acompañado por mis dos policías de escolta.jamsPortada de mi libro de memorias («La prensa libre no fue un regalo», Ed. Marcial Pons)jams
Los tres protagonistas de la gran mentira de «ETA en el 11-M» (José María Aznar, Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos) aún no han pedido perdón
Ayuso y Almeida rinden hoy un homenaje demediado e hipócrita a las víctimas de Al Qaeda en el 11-M. La presidenta de Ayuso no invita al acto al delegado del Gobierno de Pero Sánchez en la Comunidad de Madrid. Mantiene los ideales que plantó su jefe Aznar («sostenella y no enmedalla») para mantener viva su gran mentira de ETA en el 11-M. | jams
Tal día como hoy, 11-M de hace 21 años, nació lo que Muñoz Molina llamó acertadamente «la era de la vileza». Los tres protagonistas de la gran mentira de «ETA en el 11-M» (José María Aznar, Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos) aún no han pedido perdón ni han rendido cuentas por sus miserables fechorías y el daño causado a las víctimas del mayor atentado terrorista de la historia de España y a nuestra Democracia. Desde la gran mentira de Aznar, para no perder las elecciones del 14-M-2004, se ha quebrado para el PP la alternancia legítima en el Poder, que es el pilar esencial del sistema democrático. El PP acusó entonces a Zapatero de «presidente por accidente» y ahora a Pedro Sánchez de «okupa» de la Moncloa. Nada ha sido igual desde que nació y se expandió la terrible teoría de la conspiración contra la probada autoría de Al Qaeda en el 11-M sin atender a las sentencias firmes de los tribunales de Justicia. El 11-M de 2004 se quebró la Democracia en España. De «aquellos polvos vienen estos lodos». Esta noche (hacia las 23:40) hablaremos del 11-M en Código 10 de Cuatro TV.
20 minutos fue el único diario de España que el 14-M, día de las elecciones, dijo la verdad ya que no fue engañado por las mentiras del presidente Anzar. El gran mentiroso engañó a varios diarios, pero no a 20 minutos.| jams
Pancartas en la Asociación de la Prensa de Madrid en 1976 para la manifestación por la libertad de expresión y contra mi secuestro y torturas por guardias civiles franquistas del general Campano. jams
Mi cara, tras el secuestro y torturas del 2 de marzo de 1976, hace medio siglo.jamsManifestación de periodistas contra mi secuestro, disuelta a palos por la Policía en la Gran Vía de Madrid vjamsPortada del semanario Doblón donde publiqué la purga de moderados en la Guardia Civil que motivó mi secuestro para descubrir mis fuentes de informaciónjamsPortada de mis memorias («La prensa libre no fue un regalo», Ed. Marcial Pons) donde publiqué mi secuestro después de mantenerlo en secreto (por miedo) durante décadas.jamsPortada de «Franco para jóvenes» (Séptima edición) de Ed. Catarata, escrito con mi hijo Erik, donde publico un resumen del secuestro. jamsCapítulo 20 de «Franco para jóvenes» sobre mi secuestro, torturas y ejecución simulada para que revelara mi fuentes de información. Pag. 164jamsPágina 165jamsPágina 166jamsPágina 167jamsPag 168jamsPágina 169jamsPag 170jamsPágina 171jamsPágina 172jamsPagina 173jamsPagina 174.jamsPágina 175jamsCon mi chica, Ana Westley, después de salir del hospital.jams