Muere Julián García Vargas, gran amigo y político ejemplar

Ha muerto Julián, hombre de concordia, clave en la consolidación de la Democracia. Como ministro, extendió la Sanidad y se ganó al Ejército. Los demócratas estamos en deuda con él.

Julián Garcia Vargas, ex ministro de Sanidad y Consumo y de Defensa
Julián Garcia Vargas, ex ministro de Sanidad y Consumo y de Defensa. /Ballesteros/ Efe

Se nos vio el plumeroNoticia29 sep 2026 – 18:46José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Conozco (y quiero) a Julián desde hace más de medio siglo. Compartimos la fundación del semanario Doblón (en 1974), a donde vino de la mano de Pepe García Abad (subdirector) y Enrique Barón, mi abogado favorito. Procedente de la Federación de Partidos Socialistas, junto con Barón y Lluch, ingresó en el PSOE en 1976.  Como ministro (1986-91), desarrolló la Ley Lluch de 1986 y encargó el Libro Blanco de la Sanidad al ex vicepresidente Fernando Abril Martorell, que, aunque no se aplicó del todo, sentó las bases de un pilar básico del Estado del Bienestar. (Aún tengo en mi sótano borradores de aquel trabajo ingente dirigido por Abril). Extendió el acceso equitativo a la Sanidad universal. Por raro que parezca hoy día, como socialista, Julián mantenía buenas relaciones con el PP y con Izquierda Unida. 

Como ministro de Defensa (1991-1995), recortó la mili de 12 a 9 meses, creó una unidad de élite (la Fuerza de Acción Rápida), redujo las tropas norteamericanas de las bases, envió los primeros militares españoles en misiones de paz (a Bosnia con la ONU) e impulsó la presencia de la mujer en el Ejército. Al dimitir como ministro por el caso de la escuchas ilegales de los espías del CESID, que le salpicó en 1995, fue enviado por Bruselas a la antigua Yugoslavia para seguir los acuerdos de paz de Dayton. 

Miembro del Puchero, comida mensual que mantenemos desde que Fernando Abril Martorell y Jose Luis Leal salieron del gobierno de Suárez en el verano de 1980. De derecha a izquierda: Fernando Abril Martorell (hijo), Julián Garcia Vargas, José Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel, Crisanto Plaza y un servidor.  ,
Miembros del Puchero, comida mensual que mantenemos desde que Fernando Abril Martorell y Jose Luis Leal salieron del gobierno de Suárez en el verano de 1980. De derecha a izquierda: Fernando Abril Martorell (hijo), Julián Garcia Vargas, José Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel Egea, Crisanto Plaza y un servidor. Falta Antonio Lamelas, ausente ese día,Elisa /El Llar
Julián García Vargas, con su cartera de ministro de Sanidad y Consumo.
Julián García Vargas, con su cartera de ministro de Sanidad y Consumo.Archivo
Julián García Vargas en foto de archivo
Julián García Vargas en foto de archivoGorka Lejarcegui
Vista de la Cruz más grande del mundo construida por el dictador Francisco Franco en el Valle de Cuelgamuros con mano de obra esclava. Desde que supe la muerte de Julián, no he podido quitarme de la cabeza la excursión de todo un día que hicimos juntos con nuestros hijos, hace unos cuarenta años, por toda la montaña que rodea a esa inmensa Cruz. Sus hijos Roldán y Ulises, eran unos años mayores que mi hijo Erik y que Javi, hijo de Pepe García Abad. Ellos aguantaron mejor la caminata de no sé cuantas horas (con agua y bocatas) desde El Escorial hasta el Alto de los Leones de Guadarrana donde nos recogieron las madres (Araceli, Ana y Carmen) en coche. Esa fue la única vez que pude ver la gran Cruz de Franco desde atrás, andando por el borde la montaña.
Vista de la Cruz más grande del mundo construida por el dictador Francisco Franco en el Valle de Cuelgamuros con mano de obra esclava. Desde que supe la muerte de Julián, no he podido quitarme de la cabeza la espléndida excursión de todo un día que hicimos juntos con nuestros hijos, hace unos cuarenta años, por toda la montaña que rodea a esa inmensa Cruz. Sus hijos Roldán y Ulises, eran unos años mayores que mi hijo Erik y que Javi, hijo de Pepe García Abad. Ellos aguantaron mejor la caminata de no sé cuantas horas (con agua y bocatas) desde El Escorial hasta el Alto de los Leones de Guadarrama donde nos recogieron las madres (Araceli, Ana y Carmen) en coche. Esa fue la única vez que pude ver la gran Cruz de Franco desde atrás, andando por el borde la montaña. Llevo todo el día masticando y saboreando los recuerdos más entrañables que guardo de mi amistad con Julián. Adiós, amigo. DEP.

Transición por miedo: ni ejemplar ni fraude.

Hoy recibo dos notas sobre la Transición. ¿Hemos engañado a los jóvenes, por miedo, con nuestro silencio y olvido? Rescatar la memoria verdadera, primordial para el futuro.

Retrato del profesor y poeta Ángel Berenguer Castellary
Retrato del profesor y poeta almeriense Ángel Berenguer CastellaryJoan

Se nos vio el plumeroNoticia28 sep 2026 – 14:31José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Pag. 79 de "La Transición para jóvenes"
Pag. 79 de «La Transición para jóvenes»jams
Pag. 80 con versos de Ángel Berenguer sobre el asesinato del joven Verdejo.
Pag. 80 con versos de Ángel Berenguer sobre el asesinato del joven Verdejo.jams

Y Elena Herreros ha publicado en El Plural un artículo sobre la necesidad de rescatar la memoria de la Transición y celebra la publicación oportuna de nuestro libro. Gracias, Elena. Copio y pego:

Artículo de Elena Herreros en El Plural
Artículo de Elena Herreros en El Pluraljams

¿Por qué la ofensiva de la extrema derecha hace más urgente que nunca defender la memoria democrática?

Frente al resurgimiento de organizaciones como Núcleo Nacional, la llegada a las librerías de ‘Transición para jóvenes’ es fundamental para combatir la amnesia colectiva.

ELENA HERREROS

27/09/2026 – 09:23

El calendario político e histórico de España se aproxima a una fecha cargada de un peso simbólico ineludible: el 20 de noviembre, el 20-N. Durante décadas, este aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco funcionó como un recordatorio del fin de un periodo oscuro, un hito que marcaba el lento y complejo tránsito de la sociedad española desde una dictadura militar represiva hacia la consolidación de un Estado social y democrático de derecho.

El 20N solía ser, en el imaginario colectivo, una cita restringida a círculos residuales, una concentración de nostálgicos de la vieja guardia reunidos en la Plaza de Oriente con simbología anacrónica y discursos caducos.

Sin embargo, la realidad de hoy es muy distinta y alarmante. La nostalgia por la dictadura ya no es cosa de mayores ni de quienes peinan canas. Asistimos a un fenómeno sociológico inédito en nuestra democracia: sectores cada vez más jóvenes abrazan sin rodeos discursos de extrema derecha y de corte abiertamente neofascista.

El distanciamiento con los años del franquismo ha producido una paradoja evidente. Lo que para la generación de la Transición fue una vivencia directa – la censura, la falta de libertades y la represión -, para la juventud actual se ha convertido en una abstracción lejana, reducida a un capítulo de libro de texto. Esta falta de memoria viva deja un terreno fértil donde prende con facilidad la imagen de un pasado idealizado y próspero, construida a la medida de la extrema derecha.

Es precisamente en este contexto de emergencia democrática donde la publicación y llegada a las librerías de Transición para jóvenes (Ed. Catarata), adquiere una relevancia trascendental. No nos encontramos ante un mero ejercicio académico o una revisión historiográfica más; estamos ante un instrumento de autodefensa cultural y ciudadana. La obra nace con la vocación de intervenir en el debate público en el momento justo en que la democracia española necesita, más que nunca, pertrecharse de rigor, datos y análisis crítico para frenar la marea revisionista que amenaza con desmantelar el consenso democrático básico.

Anatomía de la radicalización juvenil: de la calle al algoritmo

Para comprender la urgencia de este volumen es necesario analizar el ecosistema sobre el cual proyecta su mirada. La actualidad política no deja espacio para la complacencia. En los últimos años, y con un acelerón notable en fechas recientes, hemos sido testigos de la emergencia de nuevas marcas y plataformas de extrema derecha que han logrado conectar con las angustias, frustraciones e identidades de una parte sustancial de la juventud.

El caso de grupos como Núcleo Nacional es un claro ejemplo de este cambio. Ya no usan la estética anticuada de la Falange ni el discurso tradicional de la extrema derecha. Al contrario, han creado un estilo moderno que mezcla la agresividad de las gradas de fútbol, ó el rechazo a la inmigración.

Núcleo Nacional y otros colectivos afines no se limitan a reivindicar la figura del dictador o los símbolos de la dictadura; adaptan el marco del supremacismo cultural y la xenofobia a los códigos de la sociedad digital.

La batalla por la mente de los jóvenes no se libra hoy prioritariamente en las sedes partidistas tradicionales, sino en los feed infinitos de TikTok, reels de Instagram, los canales de Telegram y en general la mayoría de las redes sociales. A través de vídeos de consumo rápido, memes aparentemente inofensivos y discursos enlatados contra el «sistema», estas organizaciones han logrado empaquetar el fascismo bajo un atractivo barniz de rebeldía y transgresión. Se ha producido una inversión perversa del concepto de contracultura: si hace tres décadas la rebeldía juvenil se expresaba mediante la defensa de los derechos sociales, el ecologismo o el antifascismo, hoy los agitadores de la ultraderecha han conseguido convencer a miles de jóvenes de que lo verdaderamente «revolucionario», «incorrecto» y «transgresor» es abrazar el autoritarismo, el machismo, el racismo y la nostalgia por un régimen dictatorial.

Este proceso de radicalización no ocurre en el vacío. Se alimenta de la incertidumbre económica, la crisis del acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la pérdida de horizontes de futuro de la juventud. La extrema derecha detecta estas grietas de vulnerabilidad y ofrece explicaciones sencillas a problemas complejos: sustituye el análisis de las estructuras socioeconómicas por la búsqueda de chivos expiatorios – la población migrante, el feminismo, las minorías sexuales o la supuesta «dictadura progre» – y propone como solución el retorno a una autoridad férrea, la homogeneidad nacional y la supresión de la diversidad.

El blanqueamiento mediático y la distorsión del relato histórico

El auge de colectivos como Núcleo Nacional y la penetración de ideologías autoritarias entre los jóvenes no son fenómenos aislados ni espontáneos; son el resultado de un proceso prolongado de desinhibición y blanqueamiento del discurso ultra en la esfera pública. Durante demasiado tiempo, tertulias televisivas, plataformas digitales y ciertos sectores del arco parlamentario han normalizado marcos de análisis y bulos que relativizan los crímenes del franquismo o equiparan la legitimidad de la Segunda República con el golpe de Estado de 1936.

Este revisionismo histórico de consumo masivo ha echado raíces en el sentido común de muchos jóvenes. Se difunden sin filtro mitos falsos sobre la economía de la dictadura – la mentira del «desarrollo industrial sin coste social» o la «vivienda garantizada» – mientras se oculta deliberadamente la represión sistemática, el robo de bebés, la corrupción estructural de la oligarquía franquista y el atraso educativo y científico al que el régimen condenó a España durante cuatro décadas.

Cuando las instituciones y los medios de comunicación toleran que se califique a la dictadura de «régimen anterior» o eufemismos similares, o cuando se cuestionan las leyes de memoria democrática tildándolas de «herramientas de división», se está labrando el terreno para que los discursos de odio florezcan. La bancarrota de la cultura democrática se manifiesta con toda su crudeza cuando jóvenes nacidos bien entrado el siglo XXI corean consignas fascistas en las calles de las principales ciudades españolas o acosan sedes de partidos y centros de acogida de menores no acompañados.

Por todo ello, la aparición de esta obra en el mercado editorial no puede catalogarse como una mera novedad comercial. Se trata de un acontecimiento político y cultural de primer orden. El libro realiza una disección minuciosa de los mecanismos de propaganda de la extrema derecha contemporánea, desmonta una a una las falsedades sobre las que se levanta la nostalgia franquista y ofrece una cartografía detallada de cómo operan estas redes de captación en el entorno digital y presencial. Es un texto que aborda la historia no como un museo estático, sino como una herramienta viva para entender las tensiones del presente.

Un antídoto imprescindible para proteger el futuro democrático

El compromiso con la memoria no es una mirada melancólica hacia el pasado, sino una condición de posibilidad para la existencia del futuro. Un país que olvida la naturaleza violenta y liberticida del autoritarismo es un país desarmado ante las nuevas formas de fascismo que emergen en el siglo XXI. Ante las puertas de este 20-N, con las calles y las redes atestadas de consignas que pretenden retrotraernos a los momentos más oscuros de nuestra historia, la respuesta de la sociedad civil, la academia y el periodismo debe ser rotunda.

La lectura de este ensayo Transición para jóvenes (ED. Catarata), se vuelve, por tanto, una tarea urgente e inaplazable. Es una lectura imprescindible para docentes que se enfrentan diariamente a las dinámicas de desinformación en las aulas; para familias que ven cómo sus hijos consumen contenidos de radicalización en sus teléfonos móviles; para periodistas que necesitan herramientas conceptuales para no caer en las trampas del falso equilibrio informativo; y, en definitiva, para cualquier ciudadano comprometido con los valores de la tolerancia, la pluralidad y la justicia social.

Frente a la marea de odio, la ignorancia deliberada y el matonismo de grupos como Núcleo Nacional, la cultura y el rigor analítico siguen siendo nuestra mejor defensa. Este volumen no solo viene a llenar un hueco en los estantes de las librerías; viene a ofrecer luz en medio de un ruido ensordecedor que pretende borrar de un plumazo las conquistas de varias generaciones. En este 20-N, frente a quienes reivindican la vuelta a las sombras de la dictadura, la respuesta está clara: más memoria, más rigor y más democracia.  Transición para jóvenes (Ed. Catarata) es el mejor lugar por donde empezar.

Cubierta de "La Transición para jóvenes" (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.
Cubierta de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.jams
Contra cubierta del libro "La Transición para jóvenes" (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.
Contra cubierta del libro «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.jams
Cubierta de "Franco para jóvenes" (Ed. Catarata), nuestro libro anterior, que ya va por la Séptima edición.
Cubierta de «Franco para jóvenes» (Ed. Catarata), nuestro libro anterior, que ya va por la Séptima edición.jams
Contra cubierta del libro "Franco para jóvenes" cuya buena recepción nos animó a escribir "La Transición para jóvenes".
Contra cubierta del libro «Franco para jóvenes» cuya buena recepción nos animó a escribir «La Transición para jóvenes».jams
Solapa de "La Transición para jóvenes" con la foto de los autores junto al polideportivo de La Bombilla donde jugamos al tenis los sábados.
Solapa de «La Transición para jóvenes» con la foto de los autores junto al polideportivo de La Bombilla donde jugamos al tenis los sábados.jams
Solapa de "La Transición para jóvenes" con la foto de mi hijo y coautor Erik Martinez Westley
Solapa de «La Transición para jóvenes» con los datos biográficos de mi hijo y coautor Erik Martínez Westley

Maricarmen es más que un fallo del mercado

Maricarmen simboliza no un fallo sino una catástrofe del mercado. El Estado debe corregir el desbocado y desalmado mercado de la vivienda. Nueva Yok, Berlín y…¡ahora Madrid! ¡Ya!

Maricarmen (87 años) prepara una bolsa con sus cosas, el 23 de septiembre de 2026, en Madrid (España), el día que fue desahuciada de su casa.
Maricarmen (87 años) prepara una bolsa con sus cosas, el 23 de septiembre de 2026, en Madrid (España), el día que fue desahuciada de su casa.Fernando Sánchez / Europa Press

Se nos vio el plumeroNoticia27 sep 2026 – 20:35José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Familia Aznar-Botella. La madre y el hijo se llevan muy bien con los fondos buitre
Familia Aznar-Botella. La madre y el hijo se llevan muy bien con los fondos buitre.El Confidencial
Viñeta del genial Peridis en El País del 26 de septiembre
Viñeta del genial Peridis en El País del 26 de septiembrejams
Manifestantes indignados por el desahucio brutal de Maricarmen llegan a la Puerta del Sol donde deciden acampar como protesta que recuerda el 15-M .
Manifestantes indignados por el desahucio brutal de Maricarmen llegan a la Puerta del Sol donde deciden acampar como protesta que recuerda el 15-M .EFE
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, condenada por vender pisos públicos a fondos buitre, Soprendentemente, la condena fue anulada más tarde por el Supremo. Madre e hijo se llevan bien con los fondos buitre.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, condenada por vender pisos públicos a fondos buitre. Sorprendentemente, la condena fue anulada más tarde por el Supremo. Madre e hijo se llevan bien con los fondos buitre.Europa Press
Viviendas libres (en azul) y protegidas (en marrón)
Viviendas libres (en azul) y protegidas (en marrón)Daniel Fuentes. el diario.es
Articulo de Joaquín Estefanía. Coincido con él en que "la vivienda representa en la actualidad el ejemplo más meridiano de lo que es un fallo del mercado"
Articulo de Joaquín Estefanía. Coincido con él en que «la vivienda representa en la actualidad el ejemplo más meridiano de lo que es un fallo del mercado». Joaquín Estefanía en El País de hoy

Sanchez, en mi «alma mater». Ataque de nostalgia

Pedro Sánchez responde a estudiantes de la Harvard Kennedy School sobre corrupción. En 1987 escuché allí a Felipe González. En 1976-77 tuve al prof. Samuel Beer de tutor.¡Qué lujo!

Pedro Sánchez en la Universidad de Harvard
Pedro Sánchez en la Universidad de HarvardEFE

Se nos vio el plumeroNoticia25 sep 2026 – 20:34José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Al ver a Pedro Sánchez en la tele hablando a estudiantes de la Harvard Kennedy School me dio un ataque de nostalgia. No lo cuento para presumir ni alardear de mis estudios allí en 1976-1977. Por mi pobre inglés, fui un mal estudiante. Ojalá hubiera podido seguir en España. Huimos de aquí por miedo, tras mi secuestro y torturas por la Guardia Civil del general franquista Ángel Campano. Harvard fue una gran oportunidad para curar mis  heridas, sosegar mi espíritu… y conocer mejor el país de mi chica. Una experiencia genial. 

El presidente Sánchez tivo que responder preguntas sobre la corrupción. Según El País, así respondió:

“Ser primer ministro o político es gratificante porque puedes hacer muchas cosas por tu país, y estoy orgulloso de decir que hice muchas cosas por mi país, y ahí están los resultados, las pruebas y los hechos”, respondió. “Pero sufrir estos ataques personales es muy difícil de asumir, muy difícil de asumir. Y es mucho más difícil porque un joven estudiante como tú ya los condena. Dices que mi hermano y mi mujer son culpables y eso no es justo porque no lo son”.

El presidente de España continuó en un tono calmado, que contrastaba con el voltaje de las preguntas. “Sufrimos algunos casos de corrupción, y creo que cuando ocurre, sin importar el país, debes pedir a tu Gobierno que responda eficazmente. Y esto es lo que hice. Los casos de corrupción son ciertos. Desafortunadamente, mi Gobierno y mi partido sufrieron pérdidas”, admitió Sánchez ante una audiencia mayoritariamente favorable. “Pero esto es una cosa, pero hay otra que me lleva a mi familia, mi esposa, mi hermano y yo. Siento decirlo, esos no son casos de corrupción ni escándalos. Son otras cosas. Y para mí, creo que la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han cruzado algunas líneas rojas”, respondió el presidente mientras crecía la tensión entre la joven audiencia.»

Pedro Sanchez con estudiante de la Harvard Kennedy School
Pedro Sanchez con estudiante de la Harvard Kennedy SchoolEFE
El profesor Samuel Beer, mi admirado tutor en la Kennedy School, en 1976-77, con quien mantuve larga relación epistolar al terminar mi tesina. Como escritor de los discursos del presidente F. D. Roosevelt, Sam Beer fue el autor de la famosa frase "Solo hay que tener miedo al miedo mismo".
El profesor Samuel Beer, mi admirado tutor en la Kennedy School, en 1976-77, con quien mantuve larga relación epistolar al terminar mi tesina. Como escritor de los discursos del presidente F. D. Roosevelt, Sam Beer fue el autor de la famosa frase «Solo hay que tener miedo al miedo mismo».jams
Con mis colegas de la Nieman Foundation for Journalism en la escalinata de la Widener Librery de Harvard.
El único con barba, con mis colegas de la Nieman Foundation for Journalism en la escalinata de la Widener Library de Harvard.jams
Dando de comer a mi hijo David en casa de Solita Salinas y Juan Marichal en Cambridge, Mass. Los Marichal nos acogieron con mucho cariño al llegar a Harvard.s
Dando de comer a mi hijo David en casa de Solita Salinas y Juan Marichal en Cambridge, Mass. Los Marichal nos acogieron con mucho cariño al llegar a Harvard. Emocionantes recuerdos. jams

Nuestro libro en La Voz de Almería. Profeta en mi tierra.

Cubierta de «La Transición para jóvenes» que hemos escrito a cuatro manos entre mi hijo Erik y yo. Acaba de salir de la. imprenta. Es casi la segunda parte de «Franco para jóvenes» que ya va por la Séptima edición. Muchos abuelos lo compran para sus nietos.
La primera noticia de nuestro libro (escrito entre Almería y Madrid) ha sido en el diario La Voz de Almería donde mi hijo Erik y yo hemos publicado mucho. Somos profetas en nuestra tierra. ¡Casi na! Gracias, Chacho Torres.

50 años del harakiri de las Cortes franquistas

Ayer, como hace 50 años, 5 políticos de distintos partidos se pusieron de acuerdo para celebrar la Ley de Suárez que acabó con el franquismo y abrió la puerta a la Democracia. 

El abrazo, cuadro genial de Genovés, símbolo de la Transición, en el Salón Constitucional del Congreso de los Diputados
El abrazo, cuadro emocionante de Genovés, símbolo genial de la Transición, en el Salón Constitucional del Congreso de los Diputadosjams

Se nos vio el plumeroNoticia09 nov 2026 – 20:31José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Cartel del acto, presentado por Francine Armegol, presidenta al Congreso, y coordinado por el historiador Francisco Leire, autor de "Retrato de la Transición" (Siglo XXI)
Cartel del acto, presentado por Francine Armegol, presidenta al Congreso, y moderado por el historiador Francisco Leire, autor de «Retrato de la Transición» (Siglo XXI)jams
Con Paca Sauquillo, personaje clave en la lucha antifranquista y en la construcción de la Democracia. Naturalmente, le anuncié la salida de nuestro nuevo libro y la invité a que lo presentara en octubre, igual que hizo el año pasado con el de "Franco para jóvenes". Aceptó. Gracias infinitas, querida Paca.
Con Paca Sauquillo, personaje clave en la lucha antifranquista y en la construcción de la Democracia. Naturalmente, le anuncié la salida de nuestro nuevo libro y la invité a que lo presentara en octubre, igual que hizo el año pasado con el de «Franco para jóvenes». Aceptó. Gracias infinitas, querida Paca.Créditos de la imagen
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Con el teniente general Julio Rodríguez y el historiador Francisco Leire (en el centro) Foto de José Ignacio Dominguez, uno de los fundadores de la UMD (Unión Militar Democrática) cuando era capitán del Ejército del Aire
Cubierta de "La Transición para jóvenes" (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.
Cubierta de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) recién salido de la imprenta.jams
Capitulo 14 de "La Transición para jóvenes" sobre la Ley para la Reforma Política. Pagina 115
Capitulo 14 de «La Transición para jóvenes» sobre la Ley para la Reforma Política. Pagina 115jams
Página 116
Página 116jams
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Contra cubierta de "La Transición para Jóvenes", ya en librerías
Contra cubierta de «La Transición para Jóvenes», ya en libreríasjams

«La Transición para jóvenes»… que leen poco

Recibo «La Transición para jóvenes» de Catarata, mientras leo que, según el informe PISA, «los alumnos tienen dificultad para leer más de 400 palabras por culpa de las pantallas.

Caja con  los primeros 10 libros de "La Transición para jóvenes" que acabo de recibir de Catarata, mientras leo el informe PISA según el cual "los alumnos tienen dificultad para leer más de 400 palabras por culpa de las pantallas. n
Caja con los primeros 10 libros de «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata)jams

Se nos vio el plumeroNoticia09 ago 2026 – 13:31José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

Informe Pisa

Contra cubierta del libro "La Transición para jóvenes" (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.
Contra cubierta del libro «La Transición para jóvenes» (Ed. Catarata) que acaba de salir de la imprenta.jams
Padre e hijo en el polideportivo de La Bombilla (Madrid) donde jugamos al tenis los sábados antes de debatir y acordar sobre nuestros borradores en el café de enfrente.
Padre e hijo en el polideportivo de La Bombilla (Madrid) donde jugamos al tenis los sábados antes de debatir y acordar sobre nuestros borradores en el café de enfrente.El Ogorodova
Breve curriculum de Erik en la solapa del libro
Breve curriculum de Erik en la solapa del librojams
Breve CV mío en la solapa del libro con foto de padre e hijo.
Breve CV mío en la solapa del libro con foto de padre e hijo.jams
Indice 1 del libro
Indice 1 del librojams
Indice 2 del libro
Indice 2 del librojams
Contra cubierta de nuestro libro anterior "Franco para jóvenes" cuyo éxito de ventas animó a la Editorial Catarata a pedirnos que escibiéramos "La Transición para jóvenes".
Contra cubierta de nuestro libro anterior «Franco para jóvenes» cuyo éxito de ventas animó a la Editorial Catarata a pedirnos que escribiéramos «La Transición para jóvenes».jams
Portada (recortada) de "R
Portada (recortada) de «Franco para jóvenes» para presumir de la Séptima Edición, un best seller para abuelos y nietos.jams
«Franco para jóvenes», con un general golpista en su cubierta. En cambio, «La Transición para jóvenes» lleva un teniente coronel golpista en su cubierta. Vamos progresando.

En Almería mastico mi infancia y gano dos kilos

Regreso de Almería (!quien te viera!) con dos kilos de más, pero cargado de emociones y de tomates y pimientos imbatibles.

Para dar la vuelt a la gamba roja en la plancha hay que cogerla por los bigotes. No te quemas.

Comida de feria en el Hotel Catedral y gamba roja con migas y pescado a la plancha en Dalías. Todo eso con grandes amigos. Desayunos con churros y chumbos para masticar mi infancia. ¿Qué más puedo pedir? Pues, si, adelgazar los dos kilos que he ganado en mi tierra. Me he traído la receta de la churrera que os recomiendo. Adiós, verano.

Migas con morcilla y gamba roja. Gran menú

Justicia deteriorada, Democracia en peligro

Artículo imprescindible sobre el Ejército, modernizado en Democracia, y la Justicia, anclada en los vicios heredados de la Dictadura. Salta a la vista, pero el profesor Sánchez Cuenca lo pone blanco sobre negro. El Ejército es muy valorado y la Justicia, muy despreciada por los ciudadanos… que tienen ojos en la cara.

Como ejemplo, veremos en 2027 los efectos de «boomerang Peinado» sobre el voto de los españoles. Justicia poética. Aunque mis ideales son socialdemócratas, nunca pertenecí a ningún partido. Ejercer el periodismo durante mas de 60 años me lo impedía.

Me sentí apático, cabreado y decepcionado por los casos de los golfos Ábalos y Cerdán. Sin embargo, los escándalos judiciales contra el fiscal general, Begoña Gómez y David Sánchez me han devuelto la moral y me han activado a favor del PSOE y de Pedro Sánchez como opción claramente menos mala. Ya tengo claro mi voto.

Los jueces políticos de la Toga Nostra encienden las ascuas adormecidas desde que acabamos con la cruel Dictadura. La Transición democrática llegó al Poder Ejecutivo y al Legislativo, pero no completamente al Poder Judicial. No hay que bajar la guardia. La democracia corre peligro.

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Murió Tomás Bárbulo, uno de los nuestros. DEP

Con un nudo en la garganta, he leído la hermosa despedida de Manuel Saco a nuestro Tomás Bárbulo. El 19 de junio cenamos con él y el núcleo duro de los amigos. El último abrazo. ¡Cuánto dolor, Tomás!

Tras la presentación de su última genial novela (Aaiún, Ed. Archiletras), cenamos tapas con Tomás y un grupo de amigos. Su dolor ya era insoportable. Descansa, al fin, en paz, amigo querido.
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Los amigos le despediremos en el viernes, 17 de julio, en el Tanatorio Norte de Madrid (detrás del Ramon y Cajal). Horario de 12:00 a 17:00h. .

Para Tomás Bárbulo, el día de su partida

Manuel Saco

Hace unos cuatro meses, cuando Tomás me comunicó su decisión, con un semblante desencajado por el dolor, casi con un hilo de voz, me pidió que, llegado el momento, este momento, concertara una despedida (no sé si le llamó obituario, como en los viejos periódicos) con sus dos hijos y los amigos, como para darle solemnidad a un duelo sin sentido, o como para que yo pidiera disculpas en su nombre por el mal trago que nos estaba haciendo pasar. Nunca imaginé que un amigo me pediría tal cosa algún día, que oficiase de cura ateo en sus exequias, con una plegaria imposible, con la promesa de un cielo que él y yo sabíamos que no existe.

Solo comunicó su decisión a sus dos hijos y a mí. Le pregunté que por qué a mí, y me contestó que porque sabía que ni se me pasaría por la cabeza intentar convencerle de que reconsiderase su decisión, que aguardase un tiempo más para meditarlo, o que quizá me sacase de la chistera el viejo tópico de que la vida es algo que merece la pena ser vivida, a pesar de que tu cuerpo y tu mente ejerzan el terror desde la mañana a la noche, un terror, por cierto, invalidante que últimamente convertía su sonrisa en una mueca de dolor, y su voz en un susurro casi inaudible.

Había convivido durante tanto tiempo con ese suplicio, que la idea de la muerte se convirtió en un tema recurrente en nuestras conversaciones desde el principio de nuestra amistad, hace de esto más de 35 años. La muerte, no como un problema, sino como una solución. Porque coincidíamos en que la felicidad no es otra cosa que la ausencia de dolor, físico y mental, y que lo demás es pura retórica.

Recuerdo una vez en la que yo bromeaba con él que, llegado mi momento fatal, me gustaría ser un cadáver aseado, para que la gente viese que mi elegancia alcanzaba hasta el lecho de muerte. Que así iba a dejarlo por escrito. Se me quedó mirando, como si mi banalidad hubiese herido la sensibilidad de un experto como él, y se rio de mí a carcajadas: «Pues a mí me importa un bledo mi cadáver», me contestó. Quizá no es que fuese menos presumido que yo, sino que la convivencia con el martirio cotidiano había hecho de su cuerpo un enemigo al que había que combatir, hasta considerar a la muerte como la puerta al paraíso de la nada, donde ya no se padece ni hace falta presumir ante los amigos y parientes.

Y, sin embargo, intentó hasta el último momento ser, en cierto modo, un cadáver aseado, acabar con su sufrimiento mediante una eutanasia donde el tránsito es menos dramático, una muerte sin el rastro de amargura que deja el suicidio entre sus seres queridos. Pero un comité de gente piadosa, que seguramente goza de muy buena salud, llamada Comisión de Garantía y Evaluación, dictaminó que no se podía acceder a su solicitud de muerte asistida, porque una persona como él, mentalmente ágil, con la facultad del habla intacta, y capaz de caminar sin ayuda mecánica de ningún tipo, no cumplía suficientemente con los requisitos de intensidad de tormento que marca la ley.

Su decisión de acelerar el trance hacia ese paraíso, donde el dolor pierde al fin la batalla, se vio acosada, semanas antes, por el caso famoso de Noelia Castillo, que recordaréis, torturada durante años por la maquinaria de una religión que no sirve para vivir con dignidad ni para morir en paz. El hostigamiento y el bombardeo de noticias sobre un alma gemela que solo quería irse de este mundo con decoro como él, donde la prensa y la televisión desempeñó un papel lamentable en muchos casos, hurgó todavía más en el tormento en sus últimos días.

El sábado 28 de marzo yo le escribía por Whatsapp: «Qué tremendo el circo montado alrededor de Noelia. Vaya papelón el de los medios de comunicación. Ahora comprendo que no quieras compartirlo con nadie, y menos con los creyentes en ese dios psicópata». Al día siguiente me contestaba: «Sí, lo de Noelia es lamentable. No hay un columnista que se haya abstenido de aportar su granito de mierda a una historia de la que no tiene ni puta idea. Sé que cuando yo estire la pata habrá mil versiones sobre por qué lo he hecho. Lo único que pido es que esos comentarios no salpiquen a mis hijos. Lo demás me importa poco. Como dice un verso de Borges, «lego la nada a nadie»».

Os leo el poema de Borges elegido por Tomás, como una suerte de legado, de testamento literario, para todos nosotros:

“No quedará en la noche una estrella.
No quedará la noche.
Moriré y conmigo la suma
del intolerable universo.
Borraré las pirámides, las medallas,
los continentes y las caras.
Borraré la acumulación del pasado.
Haré polvo la historia, polvo el polvo.
Estoy mirando el último poniente.
Oigo el último pájaro.
Lego la nada a nadie.”

Me dedicaba este guiño literario de despedida, instintivo, quizá, para un periodista y escritor de éxito como él, mi compañero cómplice en los diarios La Gaceta de los Negocios y El Sol.

No me resultó fácil mantener una conversación con él según nos acercábamos a la fecha fatal. En una de las últimas, me quedé mudo durante un rato que pareció eterno, tragando saliva, intentando aparentar una entereza de la que nunca estuve seguro. Así que nos escribíamos Whatsapp, para disimular el desasosiego. Tras uno de mis lapsus, le escribí: «Perdona que se me haya quebrado la voz. No soy tan fuerte como se necesita en estos casos. Quisiera decirte la suerte que supuso para mí conocerte, pero todo suena a literatura. No olvides llamarme cuando estés a punto de irte. Para decirte que te quiero, esas palabras que tanto nos cuesta decir a los amigos, como si sobraran. Un abrazo.».

Y así fue. Unos días antes de su muerte, nos convocamos para dar un largo paseo de despedida por el parque del Retiro. Fue un encuentro extraño, sin solemnidad, como si estuviésemos planeando un próximo viaje a Marruecos, al Aaiún de su niñez. Hablamos de su último libro de aventuras, al borde mismo de la aventura de su muerte. Tomás quizá pensaba que, en su partida, me legaba en herencia la nada. Pero en realidad me legó dos cosas: la alegría de haber tenido la fortuna de ser su amigo, y la angustia de habernos perdido para siempre.

Descansa, por fin, en tu paraíso.

Manuel Saco y Tomás Bárbulo, el pasado martes 14 de julio en el parque de El Retiro, en Madrid.

Gracias, Manolo, por tu emocionante despedida de nuestro querido Tomás. Como soy un mes más viejo que tú ya puedes ir preparando mi obituario, o como quieras llamarlo, para cuando me llegue el día de las alabanzas. Pocos me conocen como tú, con quien de nada me sirve disimular. Me descubriste en 1971, cuando fundamos Cambio 16. Y con Tomás, cuando fundamos juntos los diarios La Gaceta de los Negocios y El Sol.

Estoy leyendo Aaiún y había juntado fotos de recuerdo para unirlas a la critica de su novela. Y para presumir de su amistad tan generosa.

Apenas hace un mes, el 19 de junio, con Tomás y Ana García Datri en el Ateneo de Madrid.
Hice cola para conseguir su dedicatoria… y una sonrisa suya entre tanto dolor.
Confidencias entre Manolo Saco y Tomás Bárbulo. Junto a ellos, Natalia Junquera
Cubierta y solapa interior de Aaiún, la última novela de Tomás, editada por Archiletras
Contracubierta de su novela.

Sergio Fanjul ha publicado hoy la noticia en El Pais. Me acosté ayer con la alegría del triunfo de España frente a Francia y me despierto hoy conmocionado por un mensaje de Saco que me ha llenado de tristeza. Me hubiera gustado decirle a Tomás que le quiero y le comprendo. Claro que él ya lo sabía. Adiós, Tomás.