Hoy salgo el El País, mi favorito después (claro) de 20 minutos.

Por la Comisión sobre Vulneración de Derechos en la Transición hoy salgo en El País, mi favorito después de 20 minutos. Y hablo como si fuera libre. No te lo pierdas. Natalia es muy buena

Última pagina de El País de hoy (22 de junio 2026)
Última pagina de El País de hoy (22 de junio 2026)Samuel Sanchez. El Pais

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MEMORIA HISTÓRICA Martínez Soler: “Nunca imaginé que iba a desenamorarme de Felipe González, pero ha hecho todo lo que podía por alejarnos de él”

El periodista, secuestrado y torturado por franquistas en 1976, rechaza la expresión “régimen del 78″: “Papá y mamá no tienen la culpa de todo”

José Antonio Martínez Soler, el pasado viernes, en el Ateneo de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

NATALIA JUNQUERA

Madrid – 22 JUN 2026 – 05:30 CEST

Su padre, teniente del Ejército de la República, estuvo a punto de ser fusilado. Su madre tenía a dos hermanos en la cárcel. El padre quería que su hijo fuera arquitecto. La madre le repetía aquella advertencia tan común en las casas de los vencidos: “No te signifiques”. El chico, nacido en Almería, llegó a matricularse en Arquitectura, pero no había nada que hacer: Rafael José Martínez e Isabel Soler habían tenido un periodista. El entrenamiento para “desconfiar de la primera versión” empezó muy pronto, cuando los curas de su colegio le decían barbaridades sobre “los rojos”, como “rojos” eran sus padres. El niño decidió ponerlo todo en duda, también cuando los frailes hablaban de química o de cualquier otra materia: al salir de clase, contrastaba con la enciclopedia. De mayor, fundó periódicos y revistas, cambió muchas veces de medio, pasó varias temporadas en EL PAÍS. El 2 de marzo de 1976, apenas tres meses después de la muerte de Franco, pensó que él iba a morir.

Tenía 29 años y acababa de publicar, en el semanario Doblón, una noticia que informaba de una purga de moderados en la Guardia Civil en aquella larga pugna entre los demócratas y los que querían hacer valer el “atado y bien atado” del dictador. Cuatro miembros del cuerpo lo secuestraron, lo torturaron, le quemaron la cara y simularon su ejecución para intentar sonsacarle la fuente.

José Antonio Martínez Soler (79 años), el primero de su familia en ir a la Universidad y el primer español en obtener una beca Nieman en la Universidad de Harvard (1976), acaba de entregar al Gobierno, junto a un equipo de juristas e historiadores y en cumplimiento de la ley de memoria democrática, el informe sobre violaciones de derechos humanos cometidas desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978 y diciembre de 1983.

Pregunta. ¿Participar en esa comisión le removió personalmente? Desde aquel 2 de marzo de 1976, ¿ha pensado mucho en su secuestro?

Respuesta. No pensaba que me iba a perturbar tanto. Había pasado muchísimo tiempo, mi cara está perfecta, aunque se me cayó la piel siete veces, y durante casi toda mi vida apenas hablé del tema. Pero en las reuniones sí me revolvía repasar cada uno de los casos.

P. ¿Le cambió de alguna manera el secuestro? ¿Un trauma de ese calibre altera el carácter?

R. Creo que no, porque seguí publicando informaciones muy arriesgadas en EL PAÍS. Aquel día me apuntaron con la pistola y los que estaban detrás de mí se apartaron como para que no les salpicase la sangre. Sonó el chasquido, pero no salió la bala. Pensé que iba a morir, pero después me dije: ‘¿Qué más me pueden hacer?’. Yo soy ateo, gracias a Dios [ríe], pero creo que desde aquel momento he saboreado mucho más la vida.

P. ¿Descubrió algún caso que desconocía durante las sesiones de trabajo de la comisión?

R. Sí. Y los detalles sobre las víctimas que luchaban por consolidar la democracia me removían las tripas. También incluimos en otro apartado las que, como en el caso Almería [la tortura hasta la muerte de tres jóvenes a manos de guardias civiles que los confundieron con etarras] sufrieron violación de derechos humanos a causa de los patrones de conducta antidemocrática, impunidad y gatillo fácil de policías, guardias civiles y grupos de extrema derecha. El informe es solo un primer paso. El Gobierno debería seguir avanzando para reconocer y reparar el daño causado a todas las víctimas durante la Transición, que no fue tan pacífica como algunos nostálgicos piensan.

P. Uno de los miembros de la comisión, el jurista Jon-Mirena Landa Gorostiza, planteó en una tribuna en este periódico que las víctimas de los GAL también tendrían que haber sido reconocidas en ese estudio. ¿Cuál fue su posición?

R. Hubo mucho debate. Los GAL fueron algo terrorífico, pero el mandato del Gobierno y el texto del acuerdo por el que se creó la comisión los dejaba fuera. Incluirlos desvirtuaba todo lo que pretendíamos hacer contra la impunidad de la policía, la Guardia Civil y la extrema derecha porque cuando se anunció la comisión, la derecha se lanzó a decir que esto era para blanquear a ETA. Pero me gustaría que otro decreto lo extendiera a esto.

P. ¿Se refiere a que el Gobierno central haga un informe parecido al que se hizo en Euskadi por encargo del Ejecutivo autonómico sobre violencia política?

R. Eso es. En País Vasco han hecho un trabajo muy exhaustivo.

P. Tras analizar las vulneraciones de derechos humanos durante la Transición, ¿le ha quedado la sensación de que hubo más impunidad que justicia? En el caso de los agentes que mataron al niño Juan Félix Domínguez, de dos años, en un control de carretera, había fondos reservados esperándoles cuando salieron de la cárcel.

R. Los cuerpos de seguridad funcionaron durante un tiempo con la inercia de la dictadura, con el mismo modus operandi. Y las autoridades de UCD y del PSOE se callaban.

P. En su momento denunció su secuestro, pero sin mencionar a los autores, que sabía que pertenecían a la Guardia Civil. ¿Qué ocurrió con sus secuestradores?

R. Al día siguiente se lo conté todo al coronel Marcotegui, jefe de la brigada de información de Franco y tío de un amigo mío, por eso me ayudó mucho. Me pidió que entrara por la puerta de atrás de la DGS [la antigua Dirección General de Seguridad, hoy sede del Gobierno madrileño], me mostró su pistola, para que viera que era como las que habían usado en el secuestro, y me dijo que cuando lo denunciara, no mencionara que habían sido guardias civiles para sonsacarme la fuente de aquella información. Yo nunca se la dije porque las fuentes utilizaban pseudónimo para hablar conmigo, pero los secuestradores me hicieron firmar un papel, fechado en Guadalajara el 4 de marzo de 1976, diciendo que había sido el general Sáenz de Santa María y advirtiéndome de que si contaba lo que me habían hecho, mi mujer, de la que sabían todo, estaba muerta. Clemente Auger, que terminó siendo presidente de la Audiencia Nacional, y Jesús Vicente Chamorro, que era del PCE y llegó a ser fiscal del Supremo, me ayudaron a hacer una estrategia para impedir que pudieran usar aquel papel internamente sin revelar yo que mis secuestradores eran guardias civiles. Así que lo que denuncié fue que me había secuestrado un grupo de exaltados y que me habían hecho firmar un papel que no entendía muy bien qué decía, pero que estaba datado en Guadalajara el 4 de marzo de 1976. Aún así, cuando se enteraron de lo que había hecho, empezaron a llamar a casa amenazándome de muerte y me pusieron escolta 24 horas. Estaban furiosos por no haber podido echar a Sáenz de Santa María, pero yo me alegro mucho de eso porque después él tuvo un papel clave en la defensa democrática el 23-F. Años después, en 1983, estaba en EL PAÍS, de cierre, y me llamó una amiga: “Tengo los nombres de los que te secuestraron”. Le dije que prefería no saberlo. Imaginaba que nadie los habría investigado, que habrían ascendido…

P. ¿Algún caso le ha conmovido especialmente?

R. Tengo uno grabado desde que pasó. Un estudiante de 19 años estaba haciendo una pintada que decía “Pan, libertad y trabajo”; apareció un guardia civil y le atravesó la garganta con un fusil. El gobernador civil lo tapó todo, dijo que el guardia tropezó y que se le había disparado el arma. Se llamaba Roberto García Calvo y años más tarde el PP lo promovió para ocupar un puesto en el Tribunal Constitucional. Que alguien que tapa crímenes terminara ahí duele. ¿Cómo va a impartir justicia alguien así?

P. ¿A qué estamento cree que le costó más la transición a la democracia?

R. Al judicial, que aún no la ha hecho del todo. Hay casos escandalosos que hunden el prestigio de la justicia, como el del juez Peinado y tapan el buen hacer de los demás. Apuesto a que la Audiencia Provincial declarará a Begoña Gómez inocente.

P. ¿Qué le parece que le haya retirado el pasaporte a la esposa del presidente del Gobierno con el argumento de que hay riesgo de fuga porque los policías que la escoltan pueden ayudarla a escapar?

R. Es un esperpento. La Policía podría querellarse contra él por injurias.

P. ¿Y qué opina de las acusaciones contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero?

R. Tuve poco trato con él. Si lo que dicen los autos es cierto, me parece más tonto que malo.

P. Cuenta que su revista, Doblón, era amenazada de secuestro casi una vez al mes. En una ocasión la salvó Juan Carlos I. ¿Le sorprendieron los piropos que dedica al dictador en sus memorias?

R. Yo le estaba agradecido porque nos salvó un par de veces con la revista, pero ha tenido muy mal envejecer y es una pena. Le está haciendo mucho daño a su hijo, que lo está haciendo muy bien. No tenía ninguna necesidad de defender a un dictador porque ya habíamos ayudado a lavar su imagen con el 23-F, que tardó seis horas y pico en hacerlo bien, pero lo hizo bien. Él organizó la caída de Adolfo Suárez y alimentó al general Armada en los momentos previos. Pero el 23-F yo estaba en la redacción de EL PAÍS y llamé a los banqueros. Uno de ellos me contó que, después de los tiros en el Congreso, su mujer había ido a buscar a su hija a las extraescolares del colegio y que allí estaban las infantas, Elena y Cristina. Un padre que va a dar un golpe de Estado violento no manda a sus hijas al colegio.

P. ¿Cómo fue ese día en el periódico, que sacó varias ediciones? ¿Ganaba la adrenalina o el miedo personal a lo que podía venir?

R. Yo me hubiera tenido que exiliar, pero en esos momentos no piensas en eso. Vivirlo en la redacción fue apasionante. El corazón te salía por la boca y éramos todos uno.

José Antonio Martínez Soler, el pasado viernes, en el salón de retratos del Ateneo de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

P. Fue también en Doblón donde publicó la primera foto de Felipe González, Isidoro, con los ojos tapados, cuando el PSOE aún no era un partido legal. ¿Imaginaba que algún día le escucharía decir que no votará al PSOE si el candidato es su actual secretario general?

R. Nunca imaginé que me iba a desenamorar tan duramente de Felipe, pero ha hecho todo lo posible para que nos alejemos de él. Era muy simpático, cautivador y muy valioso, como Suárez. Hizo muchas cosas buenas, pero tenía una imagen de sí mismo muy alta y muy baja de sus colaboradores. Los usaba y cuando creía que dejaban de servirle los echaba a la cuneta, cosa que Guerra [Alfonso] nunca hizo. Le he hecho muchas entrevistas. Era muy pillo y yo le tenía mucha simpatía y cariño, igual que a Suárez. Después del secuestro me mandó una carta. Si le veo hoy, le doy un abrazo, pero me da pena lo mal que ha envejecido. Creo que no se adaptan a que los guardias dejen de dar el taconazo cuando pasan, a que deje de sonar el teléfono, a esa pérdida de estatus…

P. Si volviera a entrevistarle ahora, ¿cuál sería su primera pregunta?

R. ¿Qué te ha pasado, Felipe?

P. ¿Qué opina de la expresión “régimen del 78″?

R. Me horroriza. Mi hijo pequeño acampó en Sol en el 15-M. Cuando le preguntaba contra qué protestaban, decía: “Contra todo”. Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero empezaron a decir que la Transición era un fraude. No tienen ni idea de lo que fue aquello. Como decía Sartorius [Nicolás, cofundador de CCOO encarcelado en el proceso 1001]: “Si los toros no tuvieran cuernos, yo sería torero”. Fue sangrienta, no fue ejemplar, pero no fue un fraude. Se hizo lo que se pudo. Pero han pasado 50 años y no de todo tienen la culpa papá y mamá. Quedan muchas asignaturas pendientes, muchos problemas sin resolver, pero ya no es culpa del régimen del 78. El régimen del 15-M ahora son cuatro diputados.

P. ¿Y alguna vez pensó que España iba a llegar al 50 aniversario de la muerte de Franco con chavales grabándose en redes sociales cantando el Cara al sol y un partido político diciendo en el Congreso que la dictadura fue un periodo de reconciliación y progreso?

R. No. Pero ahí la culpa es nuestra por no haber contado a nuestros hijos qué fue la dictadura; por no explicarles que la libertad es como el oxígeno: lo valoras cuando te falta, cuando te ahogas. Un día pasé por Ferraz [la calle madrileña donde se encuentra la sede del PSOE] y vi a un grupo de chavales cantando el Cara al sol. Al volver a casa se lo conté alarmado a mi hijo y él me respondió que en su colegio nunca le habían contado nada de la dictadura y me afeó que yo tampoco. Le dije: ‘Pues vamos a contarlo’. Y de ahí salió el libro Franco para jóvenes. Ahora estamos terminando La transición para jóvenes. Dicho eso, la mayoría de chavales no son nostálgicos de la dictadura. Lo de Vox me sorprende menos. Cuando muere Franco y ven la movilización ciudadana se meten en su cueva, que era la de Fraga [Manuel, exministro franquista y fundador de AP], por miedo a la revancha. Han estado escondidos, pero ahí. Empiezan a salir a partir del bulo del 11-M, cuando se estropea la alternancia pacífica de una democracia porque empiezan a decir que Zapatero no es un presidente legítimo. Ahora a Sánchez lo llaman “okupa” de La Moncloa. Eso dio ánimos a esta gente. Tampoco es algo específico de España, es una ola internacional y un ciclo que espero que pase pronto.

P. Le despidieron de TVE después de una entrevista a José María Aznar. The New York Times publicó un artículo en su defensa. También Financial Times escribió sobre su despido. Usted demandó al ente y ganó el juicio.

R. Yo estaba de corresponsal de TVE en Nueva York y me trajeron a Madrid para entrevistar a los candidatos en las elecciones de 1996. A Aznar no le gustó la entrevista y me echaron. El comentario del Financial Times se titulaba “Costumbres españolas” decía: “Cuando Martínez Soler criticaba a Franco, lo secuestraron y lo torturaron. Ahora con Aznar solo le despiden. Eso es progreso”. Con la indemnización me compré un coche y luego fundé 20 minutos. Mi hijo lo llama “la beca Aznar”.

P. Luego le contaron que Miguel Ángel Rodríguez, secretario de Estado de Comunicación de Aznar, hizo una ronda de llamadas para que nadie lo contratase. Hoy es jefe de gabinete de la presidenta madrileña y está siendo investigado por revelar datos de dos periodistas de EL PAÍS a los que acusó, además, de haber cometido un delito. ¿Sigue habiendo venganzas políticas contra la prensa?

R. Quieren generar un ambiente de miedo para que la gente no se atreva a informar de ciertas cosas. Esa ha sido una práctica habitual de la extrema derecha porque el terror es muy eficaz. A Miguel Ángel lo conozco muy bien y no me sorprende lo que hace. Es un mentiroso, pero muy práctico. Es mala persona, pero no es tonto.

P. ¿Y qué cree que dice del país y del sistema que, tantos años después de que Rodríguez presionara a medios de comunicación para que no le contrataran tras su despido de TVE, siga ejerciendo esa intimidación sobre periodistas?

R. Nunca ha dejado de hacerlo. Tiene éxito en el tinglado que ha montado y es impune. Eso habla de todo lo que queda por hacer.

P. Ha cambiado muchas veces de medio. Dice que cuando le faltaba oxígeno, buscaba otro sitio. ¿Qué le quitaba ese oxígeno? ¿Cuál es la termita de la vocación?

R. El oxígeno es sinónimo de libertad. No soy ningún valiente. Que mi esposa fuera corresponsal de prensa norteamericana me ayudaba cuando necesitaba cambiar de empleo con el mínimo riesgo para alimentar a nuestros hijos. En cuanto a las termitas, la pérdida de curiosidad diluye la vocación periodística y la pérdida de la pasión por la verdad sobre los hechos la mata. Eso y el exceso de opinión son las termitas del periodismo.

P. Hoy se habla mucho del “sesgo confirmatorio”, cuando la audiencia busca reafirmar sus propias ideas antes que informarse. ¿Eso lo ha provocado la oferta o la demanda? ¿Algunos medios de comunicación o su audiencia?

R. A mí en general no me gustan las tertulias, la opinión. Soy periodista, me gusta la información. Antes y ahora hubo y hay tres tipos de periodistas: los de pesebre, los de trabuco y los de verdad. Los de pesebre se alimentan de lo que les echan para comer; los de trabuco te amenazan para sacarte algo y los de verdad son gente honrada, hay muchos, pero los otros hacen más ruido y mucho daño. Lo importante es educar a la gente para que tenga sentido crítico, para que sepa diferenciar los hechos de las opiniones, y eso se hace en la escuela. Las redes son una taberna muy grande, pero si sabes distinguir es más difícil que te engañen. Aun así, el periodismo es mucho mejor que en mis tiempos, aunque hay muchos medios desprestigiando la profesión.

El periodista José Antonio Martínez Soler, el pasado viernes, en el Ateneo de Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

Última página del diario El País de hoy (22 de junio de 2026)
Última página del diario El País de hoy (22 de junio de 2026)Samuel Sanchez. El Pais.
Foto de JAMS en la escalera del Ateneo de Madrid junto a la galería de retratos.
Foto de JAMS en la escalera del Ateneo de Madrid junto a la galería de retratos.Samuel Sánchez. El País. Junto a la columna, arriba, está el retrato de la gran periodista almeriense Carmen de Burgos, Colombine, la primera redactora en nómina de nuestra profesión y la mujer más odiada por el dictador Francisco Franco.
JAMS en la Galería de retratos del Ateneo
JAMS en la Galería de retratos del Ateneo

Peinado insulta a la Policía y se mofa de la Justicia

¿Ha visto algún psiquiatra al juez Peinado? ¿Para qué sirve el Poder Judicial? Peinado (su mujer e hija cobran del PP) insulta a la Policía, se mofa de la Justicia y nos indigna.

El aún juez Peinado (con chaqueta azul) le quita el pasaporte a Begoña Gómez, arma la marimorena y se va a los toros. (M.Reina.EFE)
Último párrafo del artículo de Manuel Cruz en El País.

El despropósito del juez Peinado contra la Justicia me confirma que tanto a él como al PP y VOX les va a salir el tiro por la culata. Yo aún creo en la Justicia y apuesto a que la Audiencia declarará inocente a Begoña Gómez de todos los cargos inventados por Peinado. Queda dicho y escrito. Lo que más me preocupa es el silencio cómplice del Consejo General del Poder Judicial ante la escandalosa instrucción de aún juez Peinado. Pobre Justicia. O sea, que le quita el pasaporte porque sus escoltas podrían ayudarla a fugarse de España. ¿Está este pobre juez en su sano juicio?
Si yo fuera policía (y tengo amigos en el cuerpo que no ocultan su indignación) presentaría una querella por injurias contra Peinado. Esto es de traca. ¡Basta ya! 

Doble emoción (académica) de padre y abuelo

Para mí es noticia: Un día emocionante.Mi nieta Ani se ha graduado hoy en Infantil. Está feliz.Y yo, más. Una ceremonia que copia las de Harvard con birrete y diploma.¡Casi na!

Mi hijo David, mi nieta Ani y nuera Chaz en la graduación de Ani.
Mi hijo David, mi nieta Ani y mi nuera Chaz en la graduación de Ana Isabel Martínez Gabriel.jams

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIAInvalid DateJOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLERJAMS

Con mi nieta Ani, recién graduada en Infantil
Con mi nieta Ani, recién graduada en Infantiljams
Screenshot
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Mi hijo David Martinez Westley con Paco, su profesor de EGB en Las Encinas de Villanueva de la Cañada. Un reencuentro emocionante después de tantos años.
Mi hijo David Martinez Westley con Paco, su profesor de EGB en Las Encinas de Villanueva de la Cañada. Un reencuentro emocionante después de tantos años.jams
Mi hijo David con mi nieta Ani
Mi hijo David con mi nieta Ani

El Papa debería hablar con Netanyahu (el jefe de Trump)

Se ve que el genocida Netanyahu domina al pobre psicópata Trump. Le pone palos en las ruedas. Por eso, pienso que el Papa debería dirigir sus mensajes de paz directamente al líder de Israel y a los miles de israelíes y judíos justos que se oponen a los asesinatos premeditados de decenas de miles de palestinos.

Trump y Netanyahu

La situación en Palestina (Gaza y Cisjordania) y en el sur del Líbano es insoportable. Y el silencio culpable de los gobiernos europeos (salvo pocas honrosas excepciones) me duele. Ya no sé qué decir a mis amigos judíos que considero justos. Hace tiempo que no me desahogo contra los genocidas del gobierno de Israel y sus seguidores. No tengo palabras. Pero he visto estos días que el Papa sí las tiene. Debería hablar con Netanyahu, aunque tenga que taparse la nariz.   

Expo de talla…para presumir y compatir abrazos

Contra mi costumbre (¿? para quienes no me conocen) hoy voy a presumir de mis obras en la Expo Fin de Curso de Talla en madera. Pensar con las manos, con maza y gubia, nos une mucho en torno a la maestra Sandra Krysiak. Gran terapia.

Con nuestra maestra Sandra Krysiak. Detrás, mi «Sol y sombra juvenil» y el «Iris» de Sandra
He sorprendido a estos colegas (Luis, Rafa, mi chica, awestley.es, Mario, Concha y Mario) comentando una de mis obras («Periodistas a garrotazos») que acabé ayer mismo para llegar a tiempo a la Expo.
Dos colegas (de El Mundo y El País) cambiando impresiones.
Y después de la Expo, comilona.
Prueba y error. Perdí la nariz de mi chica con un mal golpe y la convertí en picasiana. Tuve que empezar de nuevo.
«Quema de libros por la Inquisición», una escena muy española inspirada en Juan de Juni (Museo de León) . A mi chica no le gusta y no me deja ponerla en el salón junto a sus óleos premiados.
Rincón romántico de Segovia junto al río Eresma, por donde paseaba San Juan de la Cruz, que visitamos en cada aniversario desde hace 57 años. Aquí es obligado recitar:
«Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con solo su figura
vestidos los dejó de su hermosura».
Impresionante bosque de columnas de nuestra maestra Sandra Krysiak
Gran obra de Pablo, cuyas raíces me provocan admiración y envidia. No se en qué orden.
Obra original de Raúl, uno de los veteranos que más admiro.

Franco para estudiantes de Periodismo

Quien ha sido enseñado debe enseñar. Por eso, no pude negarme a responder a las preguntas de Paola Rubio para la Facultad de Periodismo. Incluso a las más incómodas. Gracias,Paola

JAMS con Paola Rubio. Entrevista para la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense.
JAMS con Paola Rubio. Entrevista para la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense.jams

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIAInvalid DateJOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLERJAMS

Este es el enlace a mi entrevista en youtube

Entrevista en youtube para la Facultad de Periodismo de la UCM
Entrevista en youtube para la Facultad de Periodismo de la UCMjams
Portada de libro "Franco para jóvenes" (Ed. Catarata) escrito a cuatro manos con mi hijo Erik.
Portada de libro «Franco para jóvenes» (Ed. Catarata) escrito a cuatro manos con mi hijo Erik.

Mañana martes, 19-M, (17:00h)»Franco para jóvenes» en Santa Fe,4, Madrid.

Mi hijo Erik y yo hablaremos mañana (martes, 19-M a las 17:00h.) sobre «Franco para jóvenes» a los alumnos del IES Ortega y Gasset. Entrada libre. Estas charlas me rejuvenecen y me reconcilian con la juventud que está más informada de lo que pensamos los jubilados.

A Franco unos le querían y otros le odiaban. Sí. Pero todos le temían. De eso hablaremos y por qué a un 20 % de los jóvenes (que han crecido en libertad) no les parece tan mala la Dictadura. Es el precio del olvido y de la desinformación. La libertad es como el oxígeno. La valoras más cuando te falta. Por eso es tan importante refrescar la memoria. Gracias a las creadoras del podcast La Caja 198, por organizar este proyecto «La memoria de mi barrio».

«Socialista a fuer de liberal». Eso me enseñó Marichal

En el último adiós a Sol Gallego coincido con Javier Moreno Luzón. Hablamos de su ensayo sobre mi maestro Juan Marichal. Lo releo y mi corazón se llena de bellos recuerdos.

Retrato de Juan Marichal
Retrato de Juan Marichalweb Marichal

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIA05 dic 2026 – 10:25JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLERJAMS

En el último adiós a Sol Gallego coincido con Javier Moreno Luzón. Hablamos de su ensayo sobre mi maestro Juan Marichal. Lo releo y mi corazón se llena de bellos recuerdos.I

Despedimos con un largo aplauso el ataúd con los restos de nuestra Sol Gallego. Como ella hubiera querido, no hubo discursos. Solo Joaquín Estefanía rompió el silencio y dijo : «Vámonos». En el tanatorio hablo con el historiador Javier Moreno Luzón sobre su ensayo «El último liberal. Juan Marichal y el patriotismo español» y de su visita a Juan en Cuernavaca, poco antes de la mía. Al releerlo, no sin emoción, compruebo la vigencia de las ideas de mi maestro sobre liberalismo y patriotismo. Ademas, cita el obituario que le dediqué en el homenaje del BILE (Boletín de la Institución Libre de Enseñanza). Gracias, Javier. Me alegra que los intelectuales españoles recuperen la figura y la obra de aquellos maestros que perdimos en el exilio. La guerra española y la Dictadura cortaron de raíz los troncos de la intelectualidad y nos dejaron huérfanos de referentes morales y políticos. Por fin, de aquellas raíces profundas brotan historiadores íntegros y dignos que, como Javier, Pepe Alvarez Junco, Santos Juliá, Juan Pablo Fusi, Ángel Viñas, etc, nos reconcilian con nuestro pasado más luminoso. 

Primera página del ensayo de Javier Moreno Luzón, catedrático de Hisotira del Pensamiento, en Revista de Occidente.
Primera página del ensayo del profesor Javier Moreno Luzón, en Revista de Occidente.jams
Javier Morero Luzón, catedrático de Historia del Pensamiento de la UCM.
Javier Morero Luzón, catedrático de Historia del Pensamiento de la UCM.Wikipedia
Mi obituario de Marichal, citado por Javier en Revista de Occidente. Todo un honor.
Mi obituario de Marichal, citado por Javier en Revista de Occidente. Todo un honor.jams
Con Juan Marichal en casa de su hijo Carlos Marichal Salinas en Cuernavaca (México)
Con Juan Marichal en casa de su hijo Carlos Marichal Salinas en Cuernavaca (México)jams
Con Juan Marichal y Baltasar Garzón en mi casa, celebrando el pavo de Acción de Gracias el año en que fue detenido Augusto Pinochet, dictador sanginario de Chile.
Con Juan Marichal y Baltasar Garzón en mi casa, celebrando el pavo de Acción de Gracias, en el año en que fue detenido Augusto Pinochet, dictador sanginario de Chile.jams
Cubierta del libro de Indalecio Prieto "Socialista a fuer de liberal". Juan Marichal me llevó en su coche al aeropuerto Logan de Boston y allí mismo hizo a mano las últimas correcciones a su artículo titulado como el libro de Prieto. Me encargó que lo entregara a El País donde yo era entonces redactor jefe de Economía. Asumí ese titular como propio.
Cubierta del libro de Indalecio Prieto «Socialista a fuer de liberal». Juan Marichal me llevó un día en su coche al aeropuerto Logan de Boston y allí mismo hizo a mano las últimas correcciones a su artículo titulado como el libro de Prieto. Me encargó que lo entregara a El País donde yo era entonces redactor jefe de Economía. Asumí ese titular como propio.jams
En otra visita a su casa en Cambridge (Mass), Juan Marichal, junto a su esposa Solita Salinas, me ayuda a dar de comer a nuestro hijo David Martínez Westley .
En otra visita a su casa en Cambridge (Mass), Juan Marichal, junto a su esposa Solita Salinas, me ayuda a dar de comer a nuestro hijo David Martínez Westley. Bellos recuerdos.

57 años de mi mejor inversión

Hace 57 años que Ana Westley y yo nos casamos en un pinar. Mi madre preguntó al cura: «¿don Pedro, esto vale como una boda de verdad?» «Pues claro». Ayer lo celebramos en Segovia.

Nuestra boda bajo los pinos hace 57 años.Mi mmdr
Nuestra boda bajo los pinos hace 57 años.jams

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIA05 oct 2026 – 13:52JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLERJAMSI

Hace 57 años éramos dos estudiantes pobres y enamorados. Seguimos enamorados pero, con dos pensiones bien ganadas, ya no somos tan pobres. En 1969, no teníamos ni para tarta nupcial. Optamos por tortilla nupcial de patatas pero, eso sí, de tres pisos. El cura puso el vino peleón. Ayer, en cambio, celebramos nuestro 57 aniversario con cochinillo, cordero y vino de marca. «Lo que ha cambiado España», nos dijeron nuestros queridos amigos y colegas Kathy y David White que compartieron mesa y recuerdos. 

Nuestra tortilla nupcial de patatas de 3 pisos en el merendero Casa Montero (Canillas, Madrid)
Nuestra tortilla nupcial de patatas de 3 pisos en el merendero Casa Montero (Canillas, Madrid)jams
El día de nuestra boda
El día de nuestra bodaJesús Chao
Nuestro rincón romántico a la orilla del Eresma bajo el Alcázar de Segovia. Cada año visitamos este rincón. Espero terminar pronto mi talla de este balconcillo digno de Romeo y Julieta.
Nuestro rincón romántico a la orilla del Eresma bajo el Alcázar de Segovia. Cada año visitamos este rincón. Espero terminar pronto mi talla de este balconcillo digno de Romeo y Julieta.jams
Antes del cochinillo, rendimos pleitesía con los White al genio constructor de los romanos de Segovia.
Antes del cochinillo, rendimos pleitesía con los White al genio constructor de los romanos de Segovia.Un turista
Con los White en la Venta San Pedro Abanto, iglesia del siglo XV reconvertida en ventorro singular. En la cocina actual estaba el altar mayor. El cochinillo, divino.
Con los White en la Venta San Pedro Abanto, iglesia del siglo XV reconvertida en ventorro singular. En la cocina actual estaba el altar mayor. El cochinillo, divino.José María, del restaurante San Pedro Abanto,
Pag. 107 sobre nuestra boda en mis memorias "La prensa libre no fue un regalo. Ed. Marcial Pons)
Pag. 107 sobre nuestra boda en mis memorias «La prensa libre no fue un regalo». Ed. Marcial Pons)jams
Pag 108 de mis memorias
Pag 108 de mis memoriasjams
Pag. 109
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Pag 110
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Pag. 112
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Pag 113 de mis memorias.
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Cubierta de mi libro de memorias ("La prensa libre no fue un regalo") de donde he copiado las páginas anteriores y que os recomiendo. .
Cubierta de mi libro de memorias («La prensa libre no fue un regalo») de donde he copiado las páginas anteriores y que os recomiendo. .jams
En la víspera compartí con David White un arroz con boga¡vante.
En la víspera compartí con los White un arroz con bogavante. Por la mañana les sorprendí con una bandeja de churros con chocolate de Valdemorillo.jams
Página final del prólogo que escribió David White en 1998 (entonces corresponsal del Financial Times de Londres en España) para mi libro "Jaque a Polanco". Hace 30 años ya se había ganado esos churros con chocolate.. ,
Página final del prólogo que escribió David White en 1998 (entonces corresponsal del Financial Times de Londres en España) para mi libro «Jaque a Polanco». Hace 30 años ya se había ganado esos churros con chocolate.. ,jams
Cubierta de mi libro "Jaque a Polanco" que escribí cuando me refugié en la universidad tras ser despedido por la TVE de Aznar. El presidente del Gobierno del PP no le gustaron las preguntas que le hice en la entrevista preelectoral de marzo de 1996.
Cubierta de mi libro «Jaque a Polanco» que escribí (de manera precipitada en poco tiempo) cuando me refugié en la universidad tras ser despedido por la TVE de Aznar. Al presidente del Gobierno del PP no le gustaron las preguntas que le hice en la entrevista preelectoral de marzo de 1996. El prólogo de David White fue lo mejor del libro.

Laudatio de Sol, maestra en ética periodística

Xavier Vidal Folch pronunció la laudatio magistral de Soledad Gallego-Díaz, nuestra Sol, como Maestra en ética periodística. No la quiero perder. La copio y pego para mi archivo personal. Gracias, Xavi.

 8 de abril de 2026

Xavier Vidal-Folch

Mi presencia en esta tribuna es un acto temerario. Correspondía por derecho propio a Joaquín Estefanía el placer de proclamar la virtud profesional de la periodista Soledad Gallego-Díaz Fajardo; Sol Gallego; simplemente Sol. Pero al hermano más próximo le ha sorprendido una abolladura temporal, leve, que le tendrá enclaustrado aún varios días.       Así que me toca un honor sin más mérito que la complicidad de muchos años con la, enorme, periodista premiada. Con ella y con Joaquín y con Andreu Missé y bastantes más seguimos manteniendo un falansterio espiritual utópico: trabado sobre el estupendo y asediado oficio de periodista, compartiendo una mirada crítica al mundo y tratando de seguir desplegando una nunca desmayada pasión por la vida y la gente.       Hay en este acto otras ausencias que lamentar, por causa distinta. De amigos que habrían deseado estar aquí, para reconocerla. Me refiero a nuestros colegas, muy íntimos de Sol, Bonifacio de la Cuadra, Malén  Aznárez, Joaquín Prieto y Antonio Franco, entre otros que se fueron, demasiado aprisa, de viaje sin retorno. Aunque eso sí, siempre vuelven, puntuales, a nuestro afectuoso recuerdo.       

En el pasado nos referíamos a los colegas veteranos, sobresalientes y creadores de escuela y de amplios lazos profesionales como “maestros de periodistas”, a veces así nombrados con voz algo engolada, como de antiguo telediario. El título que la FAPE –en sintonía con otras distinguidas entidades- otorga hoy a Sol Gallego supone un avance tangible desde entonces, porque detalla de qué va esa maestría: lo es, no solo de carácter general, sino específicamente ética. Una asignatura muy pendiente tanto en nuestra sociedad, como en nuestro oficio. Quien lo recibe es una verdadera “Maestra en ética periodística”. Ella a su vez honra a la institución que lo inaugura hoy –en su esfuerzo por representar amplia y dignamente a los periodistas de este país–, con su prestigio personal.        

Gallego-Díaz es persona -¡y qué amor de persona!– y ciudadana –¡y qué impulsora de ciudadanía!–, incluso antes que periodista, que lo va siendo más de medio siglo. Su árbol familiar nos interesa más por los valores que destila que por curiosidad genealógica: está poblado de gente de progreso, inquieta y rebelde. Muy antes de todo esto, su bisabuelo fue ministro liberal, con Práxedes Mateo Sagasta. Su abuelo Eduardo, notable andaluz, uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza, esa marca que tanto carácter imprime; así como de la primera revista de economía española, en 1917. Su padre, José Gallego-Díaz fue un notabilísimo matemático comunista y profesor universitario depurado por la dictadura, fallecido con poco más de 50 años en Caracas.        

Los últimos en abandonar el tanatorio, tras despedir a Sol.

Muy joven, ella se apuntó por hambre de libertad al movimiento antifranquista, desde la óptica ácrata, o mejor, libertaria. Y también fue depurada, en su caso como periodista de la agencia de noticias del llamado Movimiento, Pyresa, por participar en una huelga. Publicó en Cuadernos para el Diálogo la gran exclusiva en la época de la Transición, obtenida con Federico Abascal y José Luis Martínez: el primer texto de la Constitución de 1978 a presentar al Congreso. Ella misma ha explicado que anduvieron persiguiéndolo largo tiempo, convencidos de que los ciudadanos tenían derecho a lo que estaban cocinando los constituyentes, aunque estos preferían dirimir discretamente sus diferencias.           Aquella primicia era ya simbólica de un modo de ejercer la profesión. Fijémonos en sus distintos elementos: noticia relevante y verídica; responsabilidad individual con trabajo colectivo; servicio al lector como guía fundamental de la tarea; respeto liberal-libertario por el Estado en su versión más democrática. No en vano aquella Carta Magna aún en ciernes, y a cuyo debate general dedicaría un libro en dueto con Bonifacio, (“Crónica secreta de la Constitución”) incorporaba un amplísimo catálogo democrático de libertades y derechos democráticos: entre ellos el artículo 20, que garantiza el derecho “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. Subrayemos el verbo “recibir”, que suponía enfatizar hacia el receptor el significado de la tradicional “libertad de expresión”. Y además, solemnizaba el “secreto profesional” sobre las fuentes de la noticia. Que sus protagonistas han mantenido durante todo el tiempo transcurrido. Algo que era un deber legal, sí, pero de cumplimiento no tan frecuente en una actividad a veces tildada de (y ejercitada como) chismosa, charlatana y frívola.        

Desde antes de la fundación del diario EL PAIS en 1976 -al inicio compaginándolo con su dedicación a Cuadernos– hasta hoy mismo, Sol Gallego está desarrollando sin interrupción el oficio de periodista. En múltiples vertientes: como redactora, subdirectora, directora adjunta, defensora del lector, columnista, y directora (entre 2018 y 2020); así como comentarista radiofónica en la SER. Y reiteradamente, salpicándolas en distintos momentos separados en el tiempo, por sus estancias como corresponsal en Bruselas, Londres, París, Nueva York, y Buenos Aires. Amén de una etapa como delegada del en Sevilla, para coordinar la edición andaluza del periódico.         

Sol en El País

Recuerdo con especial regocijo los primeros años noventa, en que simultaneábamos funciones, ella en Madrid y yo en Barcelona, como directores adjuntos de Joaquín. Exprimí como de un limón sus consejos de gran oteadora olfativa de lo que se avecinaba, noticias y ciclos, tendencias y problemas organizativos y personales, con mucha antelación sobre mí. Procuré aprender de su generosidad, de esas de compartirlo todo, y de su hábil temple en manejar conflictos, a veces nada sencillos. Y revisito con alborozo el período en que ejercitaba el análisis con desplazamientos a las cumbres europeas, como la del lanzamiento del euro en 1998: con mucha delicadeza, respeto y palmadas de júbilo en los aciertos o por el reencuentro con viejas amistades, y anchos hombros comprensivos prestados cuando los reveses. Que siempre culminaban ante los fogones de La Fiorentina, catedral de la gastronomía “casalinga”, casera, de la signora Maria, ya desaparecida.       

No hay demasiados colegas entre nosotros, si es que los hay, que exhiban una trayectoria tan intensa y tan entrelazada entre el enraizamiento local/nacional y ese cosmopolitismo que abre el espíritu y afianza la afición a  la aventura de descubrir lo nuevo. Y con un desempeño tan circular o transversal –ahora en funciones básicas, mañana en responsabilidades intermedias, después centrándose exclusivamente en la escritura—en el sentido de distinto u opuesto al empeño vertical de alcanzar los más altos niveles de la jerarquía, y de eternizarse en ellos. Y también era nuevo lo que no se produjo. Renunció en 1988 al encargo de desempeñar la dirección; lo aceptó solo 30 años más tarde, y por un breve período de dos años, el indispensable para rescatar al periódico tras una etapa muy complicada. Asimismo, ha sido una acérrima defensora práctica de combinar el rejuvenecimiento de la redacción con la veteranía, dispensando un trato digno a las distintas capas generacionales. Y una abanderada sistemática de la igualdad entre las mujeres y los hombres.     

En la puerta del tanatorio recordando a Sol

Esa dinámica profesional no es solo consecuencia de la empatía, la curiosidad intelectual y el afán por conocer la realidad desde distintos observatorios, un empeño bien completado. Es también expresión de valores superiores: la primacía que Soledad Gallego-Díaz ha otorgado siempre al poder de las ideas, por encima de las ideas del poder; y la lealtad para con las reglas del oficio y en el ejercicio de sus responsabilidades.      

En distintos episodios, de los que guardo memoria muy viva, utilizó su libertad expresando firmes discrepancias –con elegancia a veces mayéutica y con salero–, respecto a la autoridad interna o las autoridades exteriores. En una sonada ocasión se avino a retirar de una entrevista que había realizado a un presidente la contestación a una de las cuestiones, pero de ninguna manera a eludir la constancia de que había formulado la incómoda pregunta. Sin necesidad de alharacas. Respetuosamente con todos, y con ella misma.        Al cabo, la primera premiada con el galardón Aurelio Martin de la FAPE es persona de muy fuertes convicciones de progreso, que pueden resumirse en la clásica tríada de libertad-igualdad-fraternidad, aunque siempre actualizada; y en caso de duda, a favor de inclinar la balanza o el dilema, hacia el lado del más débil. Empedernida lectora, Sol es una convencida de que existe “una cierta manera de hacer las cosas”, como sostiene la mejor cultura francesa; una defensora del ideal kantiano de “paz universal”; y una asidua practicante de la ética personal y profesional como “imperativo categórico” que trasciende intereses y conveniencias.        

Eso, y no nada muy diferente es la Ética, que según uno de sus grandes patriarcas proviene del conocimiento, sí, pero también de la actividad convertida en hábito orientado hacia una finalidad: para algunos, como el autor de la ética a Nicómaco, se trata de la felicidad. Y adivino que para ella versa más sobre el equilibrio, la justicia, la equidad.        

También en el ejercicio del periodismo. El trayecto de Sol arroja un compendio de actuaciones según valores como el respeto a la verdad (o más exactamente, acercarse a la verdad aproximándose a la realidad de la manera más honesta y adecuada posible) y el objetivo de dar cumplimento al derecho ciudadano de obtener información veraz. Estos valores se traducen en dos reglas principales, precisas y básicas, pero claras. Una, el contraste y verificación mediante varias y distintas fuentes, de lo que se publica o se emite. Otra, la orientación a los ciudadanos receptores/afectados, a cuyos puntos de vista e intereses se debe prestar siempre la atención debida.        

La maestría ética de la premiada se expresa asimismo en cómo se amplifican y aplican esas normas de conducta ante nuevos problemas; o frente a intersticios de dilemas sobrevenidos; o simplemente, en casos de complejidad creciente para dirimir entre derechos concurrentes. De su larga etapa como directiva del periódico, muchos hemos aprendido gracias a sus intuiciones y su criterio, de fabricación sofisticada pero de expresión sencilla. Y de la necesidad de rectificar tajantemente cuando erramos, que, ay, me ocurre y nos ocurre, y resulta doloroso pero justo. Su opinión al respecto es terminante: “Eso no es”, o “Eso no es así”. O sea, repáralo, chaval. Y también de su corta pero fructífera fase como Defensora del lector.        

De ella son muy destacables bastantes aportaciones. Quizá la principal sea la denuncia del periodismo “declarativo” como ejercicio de segunda división, en el que se sustituyen datos y hechos por manifestaciones verbales, frecuentemente vacías, de personajes públicos, sobre todo políticos y empresariales; meras reproducciones de ruedas de prensa o manifestaciones cocinadas ad-hoc por protagonistas de la vida pública, en lugar de noticias buscadas por los redactores en virtud de su interés. En una conferencia en la UIMP Soledad Gallego subrayaba que más del 70% del espacio en las secciones de Política y Economía se dedicaba a recoger ese tipo de material más bien propagandístico; y en más del 50% en las secciones de Sociedad y Cultura.       

Y en el propio diario destacaba algunas recetas aplicables al asunto, entre ellas la que en una ocasión aplicaron varias cadenas de TV norteamericanas. Rechazaron distribuir en directo una charla del presidente George Bush por preverla informativamente poco interesante, y por ello la relegaron a noticia suelta de menor relieve. Algo muy evocable en estos tiempos informativos desarbolados, cuando la actualidad geopolítica se suele reemplazar por recuas de exabruptos, insultos, amenazas y ultimátums.        

Pero muchos otros hallazgos acompañan ese hito. Como la denuncia de la abusiva introducción en un texto de opiniones anónimas de protagonistas de una noticia, preferiblemente con críticas a otros personajes, falseando así la credibilidad de la mercancía; o el rechazo a aceptar regalos navideños a periodistas, “porque siempre tendrán relación con su trabajo”.         

Deseo concluir esta recopilación de hechos y vivencias enfatizando la independencia profunda de sus escritos de análisis y opinión, su ecuanimidad que no implica equidistancia, su carisma de referencia, como muy pocos alcanzan, y aún menos durante tan extenso calendario. Y que se resume en la calidad de los títulos elegidos por la homenajeada. Devuelven la cualidad de obvio a lo que nunca debió dejar de ser evidente. Para muestra, tres botones, espigados entre decenas: 1) “No sobran inmigrantes; faltan médicos, enfermeros y maestras”; 2) “Los jueces deben ser discretos y los periodistas, veraces”; y 3) “Israel quiere derribar la misma ONU que le dio su partida de nacimiento”.         

Así que rendida y cálida admiración, también, a su empleo exacto de la palabra, materia prima esencial del periodismo. Y de su significado. Como escribió Salvador Espriu: “Hem viscut per salvar-vos els mots/per retornar-vos el nom de cada cosa/perquè seguissiu el recte camí/d’accés al ple domini de la terra”. Es decir: “Hemos vivido para salvaros las palabras/para devolveros el nombre de cada cosa/para que continuárais el recto camino/de acceso al dominio pleno de la tierra”. Sea. FIN