Fracasé el Día de la Madre del año pasado. Hoy le entregué su nueva talla en tilo. Me salió un poco mejor y creo que le gustó. Solo dijo:»Qué joven!».Y la pondrá en el salón.¡Wow!
La talla de mi chica se me torció para el Día de la Madre del año pasado. Por una veta puñetera del abedul y mi temeridad, perdí media nariz. ¡Ay, Picasso!Hoy me quedó un poco mejor en madera de tilo.jams
Casi no llegó a tiempo para el día de la Madre. Ayer me faltó otra mano de tapa poros y la cera, pero mi nieto me pidió llevarle a comprar flores para su madre, mi princesa. No pude negarme. Por eso, hoy le entregué a Ana (awestley.com) su talla sin el brillo que da la cera. ¡Qué nervios! No se parece mucho a cuando la conocí el 8 de enero de 1968, mi cumpleaños porque, como decía Machado, ese día nací no a la vida sino al amor. La Westley es muy generosa y me dice que le ha gustado el detalle. De mi talla solo ha dicho «¡Qué joven!» Pero me gané un beso. ¿Qué más puedo pedir por un trozo de madera tallado con amor (y, claro, con dolor)? Lo mejor es que ya le ha buscado sitio en el salón junto a sus óleos premiados. ¡Qué honor! La colgaré sobre la de Nicolás Salmerón (salmeroniano soy) y la del ojo de Odín (ella es gringa de origen noruego). Hoy me siento alguien.
Mi chica (awestley.com) con la talla que le hice en madera de tilo. Le falta el brillo de la cera. No me dio tiempo. La primera mano de tapa poros no se había secado y solo hay un día de la Madre al año.jamsTalla de Ana Westley con una sola mano de tapa poros y sin cerajamsSu talla irá encima de la que hice (en cedro tropical) de un sello de don Nicolás Salmerón, único jefe de Estado que tenemos en Almería. Mi padre me contagió su admiración por el presidente de la Primera República Española que dimitió por no firmar una pena de muerte.jamsAsí era Ana en el día de nuestra boda bajo los pinos (el 11 de mayo de 1969)jamsA su lado quedará el cuervo que lleva en su pico el ojo que todo lo ve, el ojo de Odín. Talla en madera morada de nazareno.jamsY esta «Quema de libros por la Inquisición» es la cuarta de mis tallas que ha merecido los honores del salón, repleto de óleos maravillosos (y estremecedores) de la Westley. Si sigo progresando… pronto la podré tutear.jamsBuscando fotos de mis tallas antiguas me topé con el recuerdo de mi madre. Volví a leer su obituario con brillo en mis ojos. Madre no hay más que una.