El arquitecto Pablo Redondo se hizo escultor delante de mis ojos, cada día más asombrados con sus logros. Alumno de la maestra Sandra Krysiak, Odnoder vuela solo por todo lo alto.

SE NOS VIO EL PLUMERONOTICIA30 abr 2026 – 13:08JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SOLERJAMS
Odnoder Sculptor ha titulado su Exposición «Entre Oíza y Oteiza», o sea, entre un arquitecto, como él, y un escultor que tanto le ha inspirado. He visto cómo, desde 2014, el año que me jubilé en 20 minutos y me apunté a tallasmadera.com, nuestro colega Pablo Redondo se fue alejando de la arquitectura y acercándose vertiginosamente a la escultura, influido precisamente por Oteiza (además, un gran poeta). Después de sus «ángeles» impresionantes (en el pasillo de entrada de la Casa de Vacas), Pablo bajó a los «humanos» (en la sala principal). Su obra se hace mucho más antropocéntrica y, a la vez, algo más espiritual. Cuando veo el «Friso de los apóstoles» de Oteiza, pienso en los hombres y mujeres de Odnoder. La pandemia nos separó de su taller, pero le acercó al estudio de la filosofía Ubuntu que va muy bien con su carácter, su personalidad y su bonhomía. Lo tuve que buscar en Google: Es un concepto ético africano tradicional (de origen zulú), resumido en la frase «Yo soy porque nosotros somos». «Promueve la interconexión humana, la empatía, la solidaridad y la cooperación, sosteniendo que la realización personal se logra a través de la armonía comunitaria y el bien común». Encaja de maravilla en la forma de ser de Pablo Redondo. Te felicito, amigo y maestro. Siempre presumiré de que compartí taller y amistad contigo. Enhorabuena.










