Archivo por meses: octubre 2026

García Vargas, un radical sabio y prudente

Los amigos de Julián estamos de luto por su muerte. Su amistad y su generosidad de hombre sabio, bueno y prudente, y su ejemplo ético, nos acompañarán siempre. DEP

De izda a dcha: Fernando Abril Martorell, Julián García Vargas, Jose Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel Egea, Crisanto Plaza y un servidor. Falta en la foto Antonio Lamelas. Miembros de la tertulia mensual del Puchero (desde hace décadas).
De izda a dcha: Fernando Abril Martorell, Julián García Vargas, Jose Luis Leal Maldonado, Luis Escauriaza, Juan Manuel Egea, Crisanto Plaza y un servidor. Falta Antonio Lamelas en la foto del Puchero.Elisa, El Llar

Se nos vio el plumeroNoticia02 oct 2026 – 11:58José Antonio Martínez SolerjamsAñádenos en Google

En la Sala 21 del Tanatorio de San Isidro (Madrid) se podía haber celebrado anteayer un reducido Consejo presidido por Felipe González con una docena de sus ex ministros reunidos en tono al cadáver de Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad y de Defensa. No faltaron uniformados de los tres ejércitos con muchas estrellas. En los corrillos tuvimos oportunidad de destacar la vida ejemplar y la obra enorme de nuestro Julián. Junto al féretro destacaba entre muchas, en primera fila, una corona de flores del rey Juan Carlos I. En su intervención, Enrique Barón calificó acertadamente a Julián de «radical prudente» e Ignacio Vasallo destacó su capacidad para convencer sin levantar la voz. Su obituario magnífico en «El ojo Avizor» lo ha titulado «El hombre que susurraba a los generales». 

Sus contertulios del Puchero le recordamos en este obituario publicado el jueves en El País, que copio y pego:

Julián García Vargas en una imagen de archivo.
Julián García Vargas en una imagen de archivo.Gorka Lejarregui

Julián García Vargas, uno de los nuestros

Destacaba su excepcional y discreta inteligencia puesta al servicio de los demás. Inteligencia solidaria fruto de su interés en explicarse las cosas, compartir y contrastar su aprendizaje con el entorno en el que desarrolló su vida

Madrid – 29 SEPT 2026 – 19:45 CEST

Ha fallecido Julián García Vargas y, con su partida, hemos perdido a un hombre cuyo recuerdo nos va a acompañar siempre, en el camino que a todos nos toca transitar con mayor o menor fortuna y premura.

Julián ha sido un amigo, un compañero, un padre y un abuelo que forma parte de la memoria que cada uno sea capaz de dibujar en los tiempos que hemos compartido con él. Destacaba su excepcional y discreta inteligencia puesta al servicio de los demás. Inteligencia solidaria fruto de su interés en explicarse las cosas, compartir y contrastar su aprendizaje con el entorno en el que desarrolló su vida.

Este valor de la solidaridad ejercido por Julián quizás tenga su semilla en la práctica sindical de su padre y, desde luego, germinó en su vocación de servicio público, inicialmente mediante la disciplina aplicada al acceso a los Cuerpos superiores de la Administración del Estado, como funcionario de carrera y por la posterior asunción de importantes responsabilidades políticas en los años de nuestra democracia.

Creo que Julián ha sido uno de los mejores políticos con que ha contado la sociedad española en el tiempo de nuestra democracia. Fue presidente del Instituto de Crédito Oficial, Ministro de Sanidad y de Defensa en los gobiernos de aquel PSOE en el que militó con la razón, no ajena a los sentimientos, pero siempre con el rigor profesional con que gestionó sus decisiones. Julián fue impulsor destacado del modelo Sistema Nacional de Salud, derivado de la Ley General de Sanidad promovida ahora hace 40 años, en 1986 por Ernest Lluch y que extendió la protección solidaria de la salud a toda la población.

Algún disgusto político posterior le produjo a Julián la valoración de alguna de sus iniciativas, como el encargo y la puesta en marcha del Informe Abril, sobre las reformas del SNS, no sincronizado con el discurso oficial del momento.

Creo que tanto los servidores de la Sanidad Pública, como de las Fuerzas Armadas a cuyo frente estuvo, le reconocerán su permanente disposición a escuchar, a aprender y a asumir la responsabilidad de sus decisiones. Siempre protegió a quienes le argumentaban con razones la conveniencia de estas.

Hombre muy atento a lo que pasaba en el mundo, observador de los matices y con sentido del humor con el que acompañaba el debate. Tuvimos también sus amigos de la tertulia mensual del Puchero la ocasión de compartir sus didácticas explicaciones sobre estrategia militar y el progreso tecnológico de nuestras FF.AA.

Compañero permanente de Araceli y de sus compromisos con los valores de la vida y de su contribución al mundo de la cultura en nuestro país. Padre exigente con sus hijos Roldan y Ulises y abuelo feliz con los nietos. Amigo de sus amigos siempre. Te vamos a echar de menos, pero no te vamos a olvidar. Vuelve a la tierra, sembrando los valores que practicaste en vida.

Por José Luis Leal, Crisanto Plaza, Juan Manuel Egea, Antonio Lamelas, José Antonio Martínez Soler, Fernando Abril y Luis Escauriaza.

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José García Abad, director de «El Ojo Avizor» (donde escribía Julián) ha reproducido uno de los últimos artículos de quien fue el ministro de Defensa más querido por los militares y que vale la pena recordar en estos momentos. Lo copio aquí porque no quiero perderlo:

Pronunciamientos militares. ¿Vuelta al pasado?

Julián García Vargas.

Hace pocas semanas se celebró el vigesimoquinto aniversario de del Fallecimiento del Tte Gral Gutiérrez Mellado. Su figura, enfrentándose en el Congreso de los Diputados al TCol Tejero, el golpista por excelencia, con Milans del Boch, ha quedado como un momento decisivo de la consolidación de la democracia. La imagen de un Tte Gral de apariencia frágil, enfrentándose desarmado a un fornido oficial de la Guardia Civil, atrabiliario y zafio, que, pistola en mano amenazaba a los representantes de la soberanía, es memorable.

El TG G. Mellado fue el gran iniciador de la modernización de nuestras FFAA. Con el presidente Suarez se enfrentó a dimisiones sonadas, manifestaciones públicas ilegales de uniformados, desplantes de indisciplina de altos mandos, reacciones airadas frente a decisiones políticas del gobierno, dos intentos de golpe de estado (Galaxia y 23-F). Todo ello apoyado en llamamientos a “la autonomía militar” y a la dependencia de las FFAA directamente del Rey y no del Gobierno.

Era una actitud que nada tenía que ver con la de los militares educados en Saint Cyr , Standhurst o en West Point , educados en la tradición de la primacía del poder civil constitucional sobre el militar.

Tras el 23F, consolidadas las reformas del TG G. Mellado (de las Reales Ordenanzas y de la justicia militar principalmente) esas muestras de indisciplina y de injerencia en la política general, disminuyeron mucho. Aun así, en diciembre de 1981, cien oficiales publicaron un manifiesto de apoyo a los golpistas en Madrid, sufriendo el correspondiente arresto. Y en abril de 1983 en algunos cuarteles llegó a circular una lista de Políticos “indeseables”.

Las razones para esa reducción fueron varias.

La primera, la indiscutida autoridad de SM J Carlos I, que con su actitud el 23F, desacreditó y cortó de raíz las frecuentes indisciplinas.

La segunda, el desprestigio en la sociedad y en el colectivo de las FFAA de la imagen de los militares golpistas. 

La tercera, la convicción creciente entre los militares más lúcidos de que los cambios políticos y sociales eran irreversibles e iban en la dirección de alinear España con las democracias occidentales. 

La cuarta, la autoridad creciente de los gobiernos socialistas de Felipe González, que dieron muestras de saber a dónde querían dirigir a España. 

No obstante, los primeros gobiernos de F. González, tuvieron algunos motivos de inquietud. De entrada, el poco conocido intento golpista del día de reflexión, previo a las elecciones generales del 28 de octubre de 1982, felizmente abortado fechas antes. 

Posteriormente el Gobierno, con un ministro de defensa catalán Narcís Serra, fue aceptado de mala gana por una parte de las FFAA. Hay que tener en cuenta que, a la llegada del PSOE, según informes confidenciales, aproximadamente el 20 por cien de los oficiales, simpatizaban con los golpistas. Deben considerarse además los continuos atentados de ETA contra las FFAA y los Cuerpos de Seguridad. La actitud decidida del nuevo gobierno ante el terrorismo, incluida su destacada presencia en los funerales de las víctimas y la mejora de la información sobre lo que se pensaba en los cuarteles, fue normalizando la situación. 

Si embargo, todavía en 1985, se produjo otro abortado proyecto de golpe, previsto en La Coruña, que fue afortunadamente el último. 

El ministro Narcís Serra tuvo notables resistencias, incluida la pretensión de indulto a los golpistas del 23 F, hasta que la Ley de Defensa nacional de 1984 culminó las reformas previstas por TG G. Mellado. Supuso el fin de la autonomía militar sustituyendo a la Junta de Jefes de Estado Mayor, por el Jefe de Gobierno y el Ministro de Defensa como máximos responsables de las FFAA. Para ello contó con un equipo de militares leales, viajados y constitucionalistas, encabezados por el entonces Coronel Veguillas en su gabinete.

No hubo reacción a esas medidas porque iban en la línea de homologar el ordenamiento militar español con el de los países occidentales, que eran ya nuestros aliados en OTAN. La entrada definitiva de España en la Alianza, sancionada en el referéndum de 1986, y basada en el Decálogo de Paz y Seguridad de Felipe González, cerró definitivamente el capítulo de la pretensión de la autonomía militar y la injerencia de los militares en las decisiones políticas.

Nuevas promociones de oficiales y generales mejor formados, ilustrados y bien relacionados internacionalmente fueron promovidas a todos los puestos importantes. 

En los años posteriores las misiones internacionales, dieron proyección pública y un elevado prestigio a todas nuestras unidades, incluidas las más tradicionales como la Legión. Fue un honor y una suerte para mi, mandarlas durante cinco años. Durante ese tiempo sentí su lealtad y comprobé su alta profesionalidad.

Todo ello, coincidiendo con una amenaza terrorista interminable, dirigido contra militares y miembros de las Fuerzas de Orden Público inequívocamente constitucionalistas como el entonces Tte Gral Veguillas. 

¿Por qué ahora parece que se vuelve atrás?

Con los pronunciamientos de los últimos meses parece que, informativamente al menos, se vuelve atrás, con manifiestos extemporáneos publicados por nostálgicos mandos en la reserva que dañan la buena imagen conseguida por nuestras FFAA. 

Algo ha cambiado en el buen entendimiento conseguido entre la sociedad y sus representantes y la gran familia militar en los últimos años, basada en el distanciamiento de la política de los altos responsables de la milicia. 

Creo que hubo un síntoma chocante en uno de los últimos relevos de la cúpula militar. Nada menos que el JEMAD (2008-2011) el Tte Gral Rodriguez y el JEME (2008-2012) y eficaz organizador de la UME, el Tte Gral Coll, saltaron a la política a los dos partidos extremos del arco parlamentario: uno a PODEMOS en 2015 y otro a VOX en 2018. Ambos son dos militares constitucionalistas, dignos de todo respeto, que hicieron una excelente labor en sus puestos. ¿Casualidad o expresión de algo más? En cualquier caso, algo llamativo por su coincidencia, por no seguir la tradición de los antiguos JEMES de mantenerse fuera de la política y, sobre todo, por los partidos elegidos.

La evolución de los acontecimientos en Cataluña ya produjo alguna declaración de un Tte Gral en la época de Rodríguez Zapatero. No obstante, la aparición de VOX ha cambiado en algún modo la actitud de ciertos militares, sobre todo en la reserva. Ha atraído a sus filas de diputados dos generales (Rosety y Asarta) y a un Tte Gral del Ejercito Aire (Mestre). 

Parece que su retórica nostálgica del franquismo ha calado en ciertos miembros de promociones antiguas, formadas en el preconstitucionalismo y en algunos otros que no aceptaron con convicción nuestra Carta Magna. Precisamente, en 2018, se publicó una declaración de “respeto y desagravio del Gral F. Franco”, algo impensable fuera de España. 

VOX ha contribuido al rechazo a la aparente reescritura partidista de la historia reciente. Los que defienden cierto revisionismo de ella, en nombre de la “memoria histórica” no son conscientes de su peligrosa carga simbólica.

También parece tener influencia el retiro de SM Juan Carlos I, cuya autoridad directa era muy destacable en esas promociones preconstitucionales, con las que compartió encuentros frecuentes. El Rey Felipe VI, goza de gran respeto, aunque su relación con sus compañeros de milicia es más institucional.

En general, los militares de todos los países, son profesionales educados en el respeto a la tradición y a la unidad de su nación y a sus símbolos, siendo muy sensibles a las iniciativas que los cuestionen. 

La frase, “España se rompe” tan frecuente durante la transición y ahora de nuevo utilizada, es para muchos de ellos, más que un lema retorico. Es la expresión de una preocupación, alimentada por las frecuentes apelaciones que cuestionan la unidad de España, dentro y fuera del Parlamento e incluso son alentadas por miembros de la coalición de Gobierno, no respondidas con energía. Son apelaciones que van acompañadas de ataques a la Monarquía, al “régimen del 78“y a aspectos esenciales de la Constitución y de decisiones en contra del español, que les irritan, igual que a muchos de nosotros.  

Los episodios insurreccionales favor de la independencia llevados a cabo en Cataluña, con reiterada voluntad de su repetición por parte de sus organizadores, les parecen inaceptables, como a la inmensa mayoría de españoles. 

Muchos de esos militares aceptaron la Constitución y la primacía del poder civil como algo inevitable. Ahora que ven como algunos de los que mandan, incluso desde el banco azul, no creen en ella, se sienten justificados para ponerla en cuestión y volver a las andadas pidiendo la dependencia directa del Rey y la trasnochada autonomía militar. Son militares que creen servir a España desde la política más que desde el ejercicio de su profesión, aunque estén en la reserva. 

¿Qué hacer?

El Gobierno viene actuando correctamente en política militar. Está haciendo un notable esfuerzo económico de dotaciones presupuestarias para equipamiento militar en momentos económicamente comprometidos. Es algo que le critican desde varios ángulos, sin tener en cuenta los compromisos europeos en este campo y del efecto positivo de esas inversiones para el I+D industrial, que tiene aplicaciones duales en el campo civil. 

La Ministra de Defensa es una persona con formación y experiencia, comprometida con los problemas de los militares y sensible a sus preocupaciones. Es el miembro del gabinete que expresa lo que otros no dicen en público en respuesta a los excesos de sus socios de gobierno. Eso le ha valido denuncias calumniosas, en el viejo estilo del NKVD soviético, de ser “la preferida de la ultraderecha”. 

Es importante que los militares en activo, que están muy mayoritariamente en desacuerdo con los pronunciamientos de los retirados lo expresen sobre todo internamente.

Las autoridades no tienen muchos mecanismos legales para actuar frente a los militares retirados que inapropiadamente piden “un cambio de timón”, como le exigían a Suarez y G. Mellado. Es algo que se debería reconsiderar para el futuro, porque los uniformados, aún en la reserva, mantienen una proyección social que no tiene un civil. 

De momento las autoridades han actuado con los medios a su alcance, en defensa de la buena imagen de nuestras FFAA, reforzada por sus actuaciones en la pandemia y en las recientes nevadas. Hay que destacar que cada vez que surge un problema serio, ahí están las FAA para contribuir a resolverlo sea sanitario, de inmigración o de emergencias. Toda esa gran labor queda perjudicada gravemente por las estridencias de los retirados que hablan de “fusilar a millones de compatriotas.”

Mientras tanto, el Gobierno, en su conjunto, debería estar bien informado sobre las inquietudes de militares en la reserva y en activo, y procurar que su discurso y su acción política esté presidido por la prudencia en los grandes temas nacionales que a todos nos deben importar, como el cumplimiento estricto de la Constitución de 1978, la Monarquía, la unidad de España , el español como lengua común y el respeto a sus símbolos y tradiciones.

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Julián trabajando como ministro de Sanidad
Julián trabajando como ministro de Sanidad y ConsumoArchivo