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Stanley Meisler se quedó sin guerra civil

Su logotipo

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Los demócratas españoles estamos en deuda con el periodista Stanley Meisler. Este hombretón, riguroso y guasón, que tanto hizo por informar al mundo del milagro de nuestra transición pacifica, murió el domingo 26 de Junio en Washington a los 85 años. Nos conocimos en Madrid, hace 40 años, recién muerto el dictador Francisco Franco. Fue el primer corresponsal de Los Ángeles Times en España y yo era aún director del semanario Doblón.

El ruido de sables, los odios y resentimientos soterrados de las dos España y la tensión social creciente auguraban, para los grandes diarios del mundo, una segunda guerra civil española. Bandadas de periodistas volaron entonces hacia Madrid para cubrir tan sangrienta como previsible catástrofe. Stanley abrió su oficina junto a la de su colega James Markham, del New York Times, a dos pasos del Congreso de los Diputados.

Fue el primero y el último corresponsal de Los Angeles Times en España. Al cabo de cinco o seis años, sus crónicas, clarividentes y de finísima agudeza, convencieron a sus jefes de que nuestro país estaba entrando, con buen pie, por la senda democrática. El fracasado golpe de Estado del 23-F de 1981 fue el descabello a las ansias golpistas de los residuos franquistas. Con aquella vacuna contra golpistas, mi amigo (y maestro) Stanley Meisler cerró la oficina de Los Ángeles Times y se fue con su música a otra parte que ofreciera mayor dramatismo, o sea, más noticias de primera página.

Durante más de 30 años ha sido un corresponsal y un viajero incansable, cubriendo conflictos por medio mundo, pero nunca perdió su amor por España. Lo se. Nos visitaba con frecuencia en Madrid o en Almería. Cada año conocía mejor nuestra cultura, nuestro arte –en el que llegó a ser un experto-, nuestra gastronomía –era un comilón exquisito- y nuestra historia. ¡Cómo le gustaba la España de las tres culturas! Jocoso, como era, una vez publicó que yo mantenía esas “tres mitades”: judía, mora y cristiana.

Muchas veces coincidimos en viajes durante mis tres mudanzas a Estados Unidos (Harvard, Grupo Prisa, RTVE). Pasamos una semana espléndida con el pool de corresponsales que cubríamos la visita de Ronald Reagan a Mijail Gorvachov en Moscú. Conocía los mejores restaurantes y recetas rusas. Tenía un grandísimo sentido del humor. Sus carcajadas ruidosas son inolvidables. Gozaba de una finísima ironía, tierna no hiriente. Pero, si se trataba de defender principios, su cinismo podía llegar a ser durísimo, lacerante. Valoraba la amistad y, en una profesión tan difícil y competitiva, practicaba la lealtad con sus amigos aunque fueran colegas. Era un hombre cabal y, como Machado, en el buen sentido de la palabra, bueno. Su cara y su mirada franca y noble confirmaban su bonhomía.

Stanley Meisler

Stanley Meisler

Desde que nos conocimos no pasó ningún año sin que nos intercambiáramos mensajes, notas familiares, felicitaciones del año judío o del cristiano. Insistía: “Jose, dame un lead para que me envíen a España a escribir una historia”. Cuando Erik, mi hijo mayor, estudiaba en la Universidad de Maryland, la casa del tío Stanley y de la tía Elisabeth en Washington fue su refugio habitual.

El joven Stan Meisler acompañó a Martin Luther King en la marcha sobre Washington. Siempre mantuvo vivo su sueño. De mayor, vio caer el muro de Berlín. Su instinto de gran reportero le llevó a estar en el lugar adecuado y en el momento oportuno. Mucho me enseñó sobre nuestro oficio el grandísimo Stanley. Ya le echo de menos.

Recuerdo el berrinche que se llevó cuando fui despedido como corresponsal en Nueva York de la Televisión Española del presidente José María Aznar, tras haber hecho yo, como otras veces, las entrevistas a los candidatos presidenciales. En esa etapa él era corresponsal de L.A. Times en la ONU y compartíamos muchas comilonas y tertulias en la Gran Manzana. Tenía crédito para escribir del caso y lo hizo bordeando los límites de la imparcialidad.

http://articles.latimes.com/1996-07-21/opinion/op-26437_1_aznar-s-popular-party

Así era Stanley Meisler: implacable, si estaba en juego la libertad de expresión, base de la democracia.

Sus abuelos maternos huyeron a tiempo de los progroms de la Rusia imperial contra los judíos. Su padre huyó del Este de Polonia. Gran parte de su familia murió en los campos de concentración nazis y en los hornos del Holocausto. La tragedia del pueblo judío marcó su vida. ¿Y a quien no en semejantes circunstancias? Stanley nació en el seno de una familia modesta del Bronx. Estudió en Nueva York y en Berkeley (California) y fue profesor en Columbia University. Fue un autodidacta en arte. Escribió magistralmente de Miro, de Picasso, de Chagall y de otros artistas europeos.

Se jubiló en LA Times pero nunca dejó de escribir y publicar en numerosas revistas de prestigio. Miles de reportajes y más de una docena de libros. De hecho, su último reportaje fue publicado por su diario de toda la vida el mismo domingo de su muerte. Murió, como vivió, con las botas puestas. “Una parada cardiaca”, ha dicho Elisabeth Fox, su viuda. A ella, a sus hijos y nietos enviamos desde aquí nuestro más sentido pésame a memorial@stanleymeisler.com.

Descanse en paz.

 

Recarte injuria a Abril Martorell

“Hay circunstancias en las que callarse es mentir”, dijo Unamuno al escuchar el grito legionario de “Viva la muerte” y “Muera la inteligencia”. Esa frase ha golpeado mi cabeza al leer, el domingo (10/4/16) en ABC, la reseña de un libro de Emilio Contreras sobre la caída de Adolfo Suárez. El periodista almeriense recoge, sin contrastar con ninguna otra fuente, unas declaraciones de Alberto Recarte sobre el vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell, que considero, cuando menos, cobardes, absurdas e injuriosas.

Fernando Abril Martorell, vicepresidente del Gobierno Suárez.

Fernando Abril Martorell, vicepresidente del Gobierno Suárez.

Este es el párrafo del ABC que leí, no sin pesar, un par de veces:

“Un día de finales de abril de 1980 Fernando Abril, vicepresidente del Gobierno, llamó a Alberto Recarte. «Vente a verme», le dijo y el joven asesor de Suárez acudió convencido de que iban a hablar de algún tema económico delicado. Pero su sorpresa fue mayúscula, porque cuando Fernando Abril le recibió no se anduvo con rodeos y, con su estilo claro, directo y cortante, le planteó el relevo de Suárez. «Adolfo ha hecho más que nadie por este país pero ya es un arroyo seco por el que no corre nada, y no hay más remedio que sustituirle -le espetó-. Todos los que le rodean son unos inútiles y el único que se salva eres tú, y eres el único de su entorno en el que yo confío. Hay que sustituirlo y la única persona que puede sustituirlo soy yo», insistió Abril. «Y añadió una serie de argumentos que me sorprendieron», recuerda Recarte.”

Bien aconsejado por mi edad, dejé pasar unos minutos, para tomar aire y calmar el enfado, antes de responder lo siguiente a mi colega y paisano Emilio Contreras:

Hola Emilio:
He leído hoy en ABC, con mucha pena, lo que te dice Recarte en su ajuste de cuentas contra Fdo. Abril. Es una lástima que no hayas contrastado su información con José Luis Leal, tal como te recomendé.
Las calumnias de Recarte traerán cola para él y te desprestigiarán a ti después de una carrera brillante. Lo siento mucho, paisano.
En cuestiones de venganzas contra personas muertas, que no pueden defenderse, Recarte ha mostrado su calaña de hombre ruin y miserable. Personalmente, sentado frente a Abril, en enero de 1980, escuché una conversación telefónica en la que Abril comunicaba a Suárez su dimisión y que sólo aguantaría en el Gobierno hasta el verano. Hice gesto de salir del despacho cuando María Jesús le pasó la llamada de Adolfo. Fernando me pidió que me quedara allí. Conocí a ambos lo suficiente como para saber que Recarte miente y abusa de ti.
¡Qué lastimica!
Jose

Quienes formamos parte, en Castellana, 3, del equipo del vicepresidente económico del Gobierno Suárez reaccionamos, furiosos y perplejos, contra el ajuste de cuentas del ya viejo, siempre envidioso y retorcido, Recarte. Habíamos compartido con Abril Martorell varios años de trabajo, en plena transición de la Dictadura a la Democracia, y cientos de tertulias mensuales hasta poco antes de su muerte, tan prematura. Le conocimos bien. Lo suficiente para saber que Recarte no fue una fuente fiable para Emilio Contreras sino un charco turbio lleno de fango.

Alberto Recarte fue director de la Oficina Económica de Presidencia mientras Fernando Abril fue vicepresidente económico del Gobierno. Entre el asesor de Suárez y su vicepresidente no había color. Éramos conscientes de la ambición frustrada, del hábito conspirador y de la envidia que corroía a Recarte en los asuntos económicos del Gobierno. Las decisiones estaban, obviamente, en manos de nuestro jefe, el vicepresidente, y de José Luis Leal, su ministro de Economía.

El martes (12/4/2016), José Luis Leal envió una carta al director de ABC que el diario tituló como “ACLARACIÓN” y que decía lo siguiente:

Sr. Director, he leído en la edición del domingo pasado una recensión del libro de Emilio Contreras en la que se hace referencia a una supuesta conversación que Fernando Abril, a la sazón Vicepresidente del Gobierno de Adolfo Suárez, habría tenido con Alberto Recarte en la que se habría propuesto como sustituto de Adolfo Suárez en la Presidencia del Gobierno. Obviamente yo no asistí a todas las conversaciones de Fernando Abril pero lo que puedo decir es que una afirmación como la que aparentemente se contiene en dicho libro es, además de absurda, injuriosa para la memoria de quien fue siempre el más cercano y leal colaborador de Adolfo Suárez. A lo largo de tres años tuve un estrecho contacto con Fernando Abril primero como Secretario de Estado de Economía y luego como Ministro y me precio – y ha sido siempre un honor para mí – haber colaborado con uno de los mejores políticos y una de las personas más íntegras que he conocido en mi vida. Nunca le oí a lo largo de las casi diarias conversaciones que tuvimos, la más leve crítica hacia el Presidente. Muy al contrario, a medida que arreciaban las críticas externas contra él lo defendió siempre, a veces en circunstancias difíciles. Entendía que justamente una de sus tareas como Vicepresidente era la de proteger al Presidente para que éste tuviera el mayor margen posible para tomar decisiones. Carece de sentido pensar, como se dice en la recensión aludida, que la primera persona a la que informó de la pretendida conspiración fuera alguien en quien nunca depositó su confianza.

Le saluda atentamente,

José Luis Leal

El ex ministro de Economía lo ha dejado muy claro en ABC.

Fernando Abril Martorell nunca depositó su confianza en Alberto Recarte. Todo lo contario. El asesor de Suárez no era, para nosotros ni para Fernando Abril, hombre de fiar. Por eso, nos repugnan tanto estas mentiras e injurias al final de su vida. ¿Qué pretende el vengativo Recarte al engañar así al ingenuo Contreras? No lo entiendo. Hay personas que envejecen bien y otras, mal. Será eso.

Luego resultó que Recarte se hizo muy amigo de José María Aznar y de las tarjetas black de Caja Madrid. Se le vio el plumero.

Trabajar junto a Fernando Abril Martorell, de la UCD siendo yo entonces votante del PSOE, fue un gran honor y un tremendo aprendizaje en favor de los intereses generales de España. Desde que me jubilé disimulo mucho menos que cuando era activo. Y escribo como si fuera libre.  Por eso, contra la insidia del envidioso Recarte, tengo que recordar que Fernando Abril Martorell, maestro y amigo, fue una de esas pocas personas que te reconcilian con la condición humana y con los políticos cabales que, por encima de todo, sirven a los demás.  ¡Qué bien nos vendría hoy tener cerca a personas como Abril Martorell! Mal que le pese al insignificante Recarte y a su pandilla de extrema derecha en Libertad Digital.

Bueno. Ya me desahogué. Ahora a cocinar.

 

 

 

 

 

 

 

Pedro Jeta se revuelve y muerde a su lobezno

Un amigo me envía el enlace al artículo de Pedro Jota Ramírez de El Mundo de hoy. Como no suelo gastar ni un céntimo en ese ruinoso diario, lo leo gratis por Internet.

Artículo de Pedro J. Ramírez contra su sucesor en El Mundo

Artículo de Pedro J. Ramírez contra su sucesor en El Mundo

Aunque no está mal escrito, no me gusta recomendar veneno a mis lectores. Ni siquiera en pequeñas dosis.  Por eso, para el caso de que alguien lo lea por mi culpa, copio y pego aquí lo que respondí a mi amigo:

“Pedro Jeta es más falso que los duros sevillanos. Lo único que busca – con malvado talento, eso sí- es reescribir su historia para que pensemos que lo echó Rajoy (así quedaría como un héroe de la libertad de expresión) y no la ruina a la que llevó a El Mundo (por su mala cabeza y su megalomanía).

El pobre Rajoy no tiene ni huevos ni inteligencia para tocar un pelo a Pedro Jeta. ¡Qué más quisiera Pedro Jeta, lameculos del poder!

Lo siento por Casimiro, mejor persona aunque lobezno de la misma camada.

Gracias por enviarme el link. No me gasto ni un céntimo en comprar El Inmundo. ¡Que poco les queda -de seguir así- a los diarios y a los partidos de la  “casta”.

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Artículo -laudatorio hasta el sonrojo- de Pedro J. Ramirez en Diario 16 (17-VII-1988)

Artículo -laudatorio hasta el sonrojo- de Pedro J. Ramirez en Diario 16 (17-VII-1988)

Puesto a reescribir su historia, el ex director del El Mundo y de Diario 16 (de ambos salió dejándolos en la ruina) podría caer en la tentación de decir que quien le echó de Diario 16 no fue la empresa editora sino el mismísimo Felipe González o su “beautiful people” a quienes tanto aduló.

Para refrescar su memoria y evitarle otro ridículo, le recordaré algunas de sus frases dedicadas al Poder, en su Carta del Director del 17 de julio de 1988 titulada “Mariano Rubio”.

Dice así:

“Felipe González ha tenido la suerte de contar entre sus colaboradores con el trío Boyer-Solchaga-Rubio y también el mérito de confiar indesmayablemente en ellos a despecho del pujante periodismo de peluquería que con lucrativa tabarra ha organizado con lo de la “beautiful people”. (…)

Ni en el Ministerio de Economía ni en el Banco de España ha habido durante estos años la menor concesión al pasteleo”.  Firmado: Pedro J. Ramínez.

Como se recordará, el entonces ministro de Economía, Miguel Boyer Salvador, firmaba con el apellido de su padre en la política y en el BOE y con el de su madre (Miguel B. Salvador) en las pecaminosas y fradudentas cuentas de Ibercorp y Sistemas Financieros. Lo mismo hacía el Gobernador del Banco de España, Mariano Rubio Jiménez, quien firmaba los billetes como el apellido paterno (Mariano Rubio) y las cuentas de Ibercorp y Sistemas Financieros con el de su madre (Mariano R. Jiménez) antes de ingresar en la cárcel. Ambos eran políticos por parte de padre y delincuentes por parte de madre.   Ambos han fallecido y no pueden defenderse. Pero todo todo esto lo publiqué (¿periodismo de peluquería?) cuando estaban vivos, tenían mucho poder y eran ensalzados hasta el sonrojo por su amigo Pedro Jeta. Y me costó caro. Pero eso son gajes del oficio que no vienen a cuento.

La hemeroteca es pertinaz y traicionera. Y Pedro Jeta, el compañero de padel de José Maria Aznar,  anda en campaña para cambiar su historia en España y parte del extranjero. (¿Qué pasa en la prensa española?)  Pero ya no cuela.

 

 

 

 

Lo llaman Democracia y no lo es. ¡No lo es!

¿Cuando se jodió la Democracia en España?

España está, no solo geográficamente, entre Marruecos y FranciaTenemos una democracia treintañera, joven y débil si nos comparamos con los vecinos del Norte; madura y fuerte, si lo hacemos con los vecinos de Sur. No nos conviene perder la perspectiva. Y estamos infinitamente mejor, en todos los aspectos de la vida, que hace 40 años.

El príncipe de España, Juan Carlos de Borbón, junto al dictador Francisco Franco

El príncipe de España, Juan Carlos de Borbón, junto al dictador Francisco Franco

Desde que murió en la cama el ominoso dictador Francisco Franco, en 1975,  hemos ido ido avanzando y ascendiendo. Azaña diría que “adelantabamos la civilización en España”.  Con mucho miedo y algo de concordia, convertimos la Dictadura en Democracia. Sin embargo, ahora tengo la impresión, quizás por la edad, de que vamos hacia atrás, como los cangrejos, y hacia abajo, como los perdedores. 

(Recomiendo vivamente el artículo que publica hoy Joaquín Estefanía en la página 33 de El País, “La debilidad de la democracia)

¿Desde cuando se está debilitando la democracia en España? O bien, como diría Zabaleta, si saliera de la excelente novela “Conversación en la catedral” de Vargas Llosa:

¿Cuando se jodió la Democracia en España?

El día de la abdicación de Juan Carlos I, la Puerta del Sol estuvo llena de jóvenes con banderas repúblicanas.

El día de la abdicación de Juan Carlos I, la Puerta del Sol estuvo llena de jóvenes con banderas repúblicanas.

El día de la abdicación o claudicación de Juan Carlos I, escuché a miles de jóvenes cantar, a grito pelado, en la Puerta del Sol.  Uno de los estribillos más repetidos era éste:

“¡Lo llaman Democracia y no lo es. No lo es!”

Al escuchar anteayer a Felipe González defender tan ardientemente a Vicente del Bosque y a La Roja, tras la derrota humillante en Brasil, tuve la sensación de que el ex presidente hablaba de sí mismo y defendía su propia historia. Está en su derecho.

El líder del PSOE, con los platos que le cocinaba Alfonso Guerra, llevó a España a las más altas cimas de la modernidad y de la democracia. Un ejemplo mundial.  Pero perdió la gracia… y el poder. Y salió corriendo, como gato escaldado, por la gatera del Palacio de la Moncloa… y de la historia.

En 1996, Felipe González, seleccionador de un partido centenario, fue derrotado no por Holanda -gran selección, subcampeona del mundo- sino nada menos que por José María Aznar, ese “hombrecillo insufrible” (como le llama Manolo Saco).

¿Se puede caer más bajo?

Me puse a hacer memoria, esa traicionera. Felipe González levantó la copa de su Mundial en el glorioso año 1992 (Juegos Olímpicos de Barcelona, Expo de Sevilla). Como en la comunión de la niña, tiramos la casa por la ventana, en plena crisis. El cava del 92 perdió las burbujas y nos dejó una resaca espantosa.

Mariano Rubio, aquel que firmaba los billetes del Banco de España, se lo llevaron los guardias a la cárcel por llevarse los billetes a casa. Y Luis Roldán, el jefe de los guardias, también se llevó los billetes … ¡de los huerfanos! La jefa del Boletín Oficial del Estado, robaba el papel. Miguel Boyer Salvador, fue ministro de Hacienda por parte de padre y delincuente financiero por parte de madre. En la cuentas pecaminosas de Ibercorp y Sistemas Financieros aparecía como Miguel B. Salvador y en los decretos del BOE lo hacia como Miguel Boyer.

Estos pequeños detalles eran la punta del iceberg de la corrupción rampante que se extendía también por ayuntamientos y comunidades autónomas gobernadas por el PSOE, el partido de mis padres y en el que yo había depositado tantos votos y tantos sueños…

La financiación ilegal, el trueque de favores por licencias, el nepotismo/enchufismo, las recalificaciones urbanísticas opacas y/o delictivas, el engreimiento/soberbia de las élites, el alejamiento de los ciudadanos, la pérdida de los valores éticos del socialismo solidario, el triunfo del capitalismo de hojalata y del “pelotazo”, de Mario Conde, de los Albertos, la descomunal crisis bancaria, la crisis económica de efectos retrasados por los fastos del 92… Desde luego, no hubo una sola causa ni tampoco una fecha exacta.

En las elecciones generales del 93, me tocó hacer las entrevistas a los canditados presidenciales en Televisión Española. Felipe aún parecía imbatible. Se juntó con el juez Baltasar Garzón -mister Proper, le llamabamos- porque prometía limpiar la mierda acumulada en la vida política. Ese año fue la última vez que le voté, tapándome la nariz. Fue un error.

Felipe González, rendido ante la princesa.

Felipe González, rendido ante la princesa.

Si hubiera perdido en el 93, Felipe González aún habría salido por la puerta grande de la historia y a hombros.  ¿Quien sabe? Sin embargo, siguió arrastrándose tres años más por el fango político. En las elecciones generales del 96, la carroza de oro de Felipe ya se había convertido en calabaza. Aznar, el “hombrecillo insufrible”, le tumbó.

La derecha tenía hambre de balón. Mucha hambre. Desde la muerte de su admirado dictador había estado agazapada y temerosa, mientras el centro democrático de Adolfo Suárez desmontaba el franquismo y, a la vez, construía los cimientos de nuestra democracia.

Cuando llegaron al poder, los populares se pusieron las botas. “Mientras dure…”, debieron pensar. En cuestiones de corrupción política y económica, la derecha es mucho más hábil y sabia, por costumbre, y menos cutre, que la izquierda. Las veredas de la corrupción socialista ya estaban trazadas. Se ampliaron con Aznar, con Zapatero y con Rajoy.

Haceindo la cuenta de la vieja, la Democracia española lleva, más o menos, 20 años haciendo agua. Vamos hacia atrás y hacia abajo. Los jóvenes republicanos de la Puerta del Sol sabían muy bien lo que cantaban en día de la claudicación del Rey:

“¡Lo llaman Democracia y no lo es. No lo es!”

También cantaban, con la música de Guantanamera:

“¿Quién te ha votado/

Felipe, ¿Quién te ha votado?/

¿Quién te ha votado?”

La Policía "escolta" a los republicanos de Montera a Tirso de Molina.

La Policía “escolta” a los republicanos de Montera a Tirso de Molina.

Por si quedaba alguna duda de que, en efecto, lo llaman Democracia y no lo es, anteayer, esos jóvenes republicanos no pudieron cantar el mismo estribillo en la esquina de Montera con Sol, donde la Policía les mantenía “escoltados” para llevarlos a Tirso de Molina, más lejos de la procesión monáquica de Felipe VI.  La razón: “Para evitar conflictos, como se separan a los hinchas del Real Madrid de los del Barça”. Pero -¡oiga!- esto no es un partido de fútbol sino el nombramiento del jefe del Estado, de mi Estado, y tengo todo el derecho a opinar, a expresarme y a manifestarme a favor o en contra.

No les dejaron cantar. (Me recuerda mi juventud en tiempos de la Dictadura). Los jóvenes y los viejos se pusieron a silbar la música, tan pegadiza y popular, del Guantanamera. Todoso conocíamos la letra prohibida que yacía bajo los silbidos.

¿Quien te ha votado?

Felipe ¿Quien te ha votado?

¿Quien te ha votado?

Algunos polícias no pudieron evitar guardar la porra y echarse a reir. Debo reconocer -lo cortés no quita lo valiente- que la policía nacional que yo vi el día de la coronación de nuevo Rey se portó bien, dentro de lo que cabe, cumplió las órdenes de Rajoy con su mejor cara. La Policía se portó mejor que el Gobierno que la mandó reprimir la libertad de expresión.

Y la Policía, con la sonrisa en los labios,  dejó silbar Guantamera a los republicanos. Silbaban con tanta emoción como si se tratara del mismísimo himno del Riego.

¿Quien se atreve a poner puertas al campo? No se enteran.

A mi me gusta más escribir con las plumas que me prohiben...

Esta es mi colección de plumas…

Como a Joan Manuel Serrat (que le gusta más cantar en la lengua que le prohiben), a mi me gusta más escribir con las plumas que me prohiben. ¿Y silbar Guantamera? ¡No digamos!

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Algo muy grave. Acabo de escuchar en La Sexta a la delegada de Rajoy en Madrid, Cristina Cifuentes.  Si no fuera por la mala fe y las intenciones políticas premeditadas del Gobierno de Rajoy, al prohibir los derechos constitucionales de expresión y manifestación, pensaría que esta señora es tonta de remate. Resultaba patétcio escuchar sus mentiras patentes, mientras veiamos a la policía prohibiendo el paso a una joven por llevar un pin republicano en la solapa.

Su lenguaje ha sido premeditamente guerracivilista y extremadamente peligroso. Habló de “evitar actitudes que persiguen la confrontación”, ” de no propiciar el enfrentamiento”, “evitar el conflicto”. Creo que la señora Cifuentes debería dimitir mañana mismo, sobre todo por haber ultrajado a la Policía, que sigue las órdenes del Gobierno. Ha dicho que la Policia actuó por su cuenta al pedir a los ciudadanos que retiraran “voluntariamente” las banderas republicanas de sus balcones.

Como pienso que los líderes del PP no son tontos de remate, debo admitir que lo que hecen es premeditado, para meter miedo en el cuerpo a los ciudadanos y dar la impresión -como trata Esperanza Aguirre-  de que son los republicanos los violentos que pretenden “volver a las andadas”. Afortunadamente, sus pervesas intenciones no han colado.   Los que violentan la Constitución son los gobernantes del PP.

Mi vida (y milagros) en Periodista Digital. ¡Qué peligro!

Entrevista con el fundador de ’20minutos’

http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2014/02/25/martinez-soler-20minutos-pedrojota-pp-periodismo-prensa.shtml

[VÍDEO] Martínez Soler: “El PP me echó de TVE y Miguel Ángel Rodríguez llamó a todos los periódicos para que no me contrataran”

“Pedrojota Ramírez es un mal periodista que utiliza a los lectores y los manipula”

Periodista Digital / Entrevista: J.F.Lamata, 25 de febrero de 2014 a las 16:05

José Antonio Martínez Soler acaba de jubilarse tras medio siglo de vida dedicada al periodismo en prensa y televisión. Entre las publicaciones que fundó destacan las revistas Cambio16 y Doblón en la Transición o el primer periódico gratuito 20minutos en el año 2000, obra de la se muestra muy orgulloso.

En su currículum, lamentablemente, también destacará siempre el haber sido co-protagonista de uno de los episodios más oscuros del tardo-franquismo: haber sido secuestrado y torturado por un comando de ‘incontrolados’ de ultraderecha en 1976 que quisieron sonsacarle sus fuentes.

Fragmentos más relevantes de la entrevista con Martínez Soler:

Secuestro y tortura:

Nunca quise saber quiénes eran. Pero formaban parte de los cuerpos de seguridad del Estado, así que se puede hablar de terrorismo de Estado y de que yo fui el primer desaparecido. El artículo que publiqué denunciaba una purga de militares en el Ejército, para poner a otros de la línea más dura. Cuando publicamos eso el director de la Guardia Civil se dio cuenta de que teníamos una fuente dentro, por eso debieron ordenar aquello. Me quemaron la cara, pero sobreviví.

Insisto no quise nunca venganza, ni saber quiénes eran. Ellos estarían a las órdenes de quien fueran, pero me dejaron vivo, igual tengo algo de síndrome de Estocolmo. No tiene sentido la rabia y el odio, esas cosas hay que enterrarlas. No me gusta ir de víctima, hay gente que quiere ser víctima del terrorismo o víctima del franquismo para que sea su profesión en la vida, además lo suelen hacer los que no son directamente víctimas, sino familiares de víctimas. Yo no, por eso nunca hablo de esto, lo escribí una vez por petición de mis hijos. Me quemaron la cara, pero el doctor que me atendió cuando – yo tenía la cara como un monstruo – me dijo ‘qué suerte tiene usted, Martínez Soler, las actrices de Hollywood pagarían millones’, porque las conchas de las pupas se caen y sale piel nueva. Y, en efecto, fijaos que joven estoy.

Fue una problema grave. Cuando te torturan, te ponen una pistola, te hacen un fusilamiento simulado. Cuando llegó ese momento de que iba a disparar y yo pensé que de verdad iba a morir, lo que pensé no fue en mi familia sino ‘mira que morir ahora cuando por fin tengo una parcela’. Estaba ilusionado con la parcela de la que acababa de ser propietario, fíjate, la mente crea refugios.

Despedido de RTVE en 1996:

Cuando yo estaba de corresponsal de TVE en EEUU me dijeron que viniera a Madrid para hacer la entrevista a José María Aznar y Felipe González. Yo no quería hacerlas, estaba en Nueva York, pero los partidos habían dicho que yo era el menos malo.

El PP ganó aquellas elecciones y nada más tomar RTVE con Mónica Ridruejo de directora, la primera decisión fue: Martínez Soler a la calle. Y me despidieron. No me lo podía esperar, dijeron que ‘razones económicas y profesionales’. Y eso que yo producía el doble y a mitad de precio. Ramón Colom se negó a firmar el cese y dimitió para no echarme. Les puse un pleito porque eso iba contra la democracia, porque lo hacían por aquella entrevista.

El director de informativos que me echó era Ernesto Sáenz de Buruaga, que lo llamábamos Ernesto Sáenz de Torquemada por entonces y la Ridruejo, pero a éstos les había dado la orden de Moncloa, Paco Cascos y demás. Salió en toda la prensa. El New York Times sacó un editorial defendiéndome, y aquí en España el ABC me defendió, Anson, como cuando el secuestro de 1976, me defendió. Anson, en eso me quito el sombrero.

Pedrojota no, porque Pedro Jeta en aquel momento estaba con Aznar más que nadie e hizo una campaña feroz.

Pedrojota estaba feliz con mi marcha, pero por otras cosas, en estas rivalidades siempre hay cuestiones personales. Pedrojota creyó que mi mujer fue la que hizo el editorial de New York Times porque trabajó ahí. No, no teníamos ni idea. A lo mejor él si tiene autoridad para cambiar editoriales, pero nosotros no. El Financial Times también salió a mi favor y lo comparó con la tortura: “en España antes un periodista criticaba al Gobierno y lo torturaban, ahora sólo le despiden, hay progresos”.

Se enfadaron tanto que Miguel Ángel Rodríguez se dedicó a llamar a los periódicos a decir que se consideraría un acto hostil contra el Gobierno si un periódico me contrataba. Me lo contaron compañeros que habían recibido esa llamada.

Su enfrentamiento con Mario Conde:

Cuando a mí me nombran director de La Gaceta de los Negocios, inmediatamente se potencian otros diarios económicos. PRISA compró a toda ‘prisa’ Cinco Días; Juan Salas que ya estaba agonizando, montó Economía16.

Iba bien el periódico, era muy bueno, sacamos exclusivas increíbles, como cesiones de créditos, de Botín, de Koplowitz. Pedrojota estaba en ese momento en Diario16 con la ‘Beautifulle’, las exclusivas las sacábamos nosotros, luego se puso en contra, claro.

Mario Conde había presumido que controlaba a La Gaceta de los Negocios. Él estaba en la cumbre, todo el mundo quería ser Mario Conde y todo el mundo le hacía la pelota, Pedrojota y todos le miraban el culo a Mario Conde. Entonces, claro, cuando publicamos que había una rebelión de directivos de La Unión y el Fénix contra Banesto, alguien le debió decir ‘Mario ¿no decías que controlabas a Martínez Soler?’

Se pilló un cabrero de mil demonios. En ese momento era muy soberbio, de mil demonios, ahora lo será menos, porque la cárcel te vuelve humilde digo yo. Llamó al editor le dijo ‘olvídate de ser socio mío’. Esos son los chantajes de la vida, del poder económico contra la prensa. El poder es el herpes de la prensa. Todos los tenemos arriba, pero cuando estás débil el herpes te ataca. En aquel momento él tenía fuerza y atacó.

Luis María Anson:

Anson me dedicó una portada junto a mis compañeros de TVE diciendo que éramos la ‘vergüenza nacional’. Pero le tengo cariño, sus portadas eran graciosas, era cuando lo del ABC auténtico. Eran portadas equivalentes a las de El Mercurio de Pinochet.

Mi madre se preocupó mucho “hijo mío, me han dicho que estás en la portada de ABC”, ¡otro secuestro! Era cuando era director del telediario. Le sigo teniendo cariño a Anson. Él lo hizo para defender su ABC, recuerdo que a Enrique Vázquez le acusó de ser espía del KGB.

Juan Luis Cebrián:

No quiero hacer balance de Juan Luis Cebrián. No me gusta hablar de los colegas. Lo mejor que puedo decir de él, es que ya que me contrató, pues eso demuestra que es inteligente. Lo que hay que tener claro es que Juan Luis Cebrián nunca ha dejado de ser director de El País. Quizá dejó de serlo cuando fue director Estefanía, que es el único que decía algo, porque tenía ‘autoritas’. Los otros son buena gente, pero el trato de Cebrián con ellos es de director (él). Habrá que ver si Antonio Caño quiere ejercer de director o no, pero si quiere ejercer de director, chocará con Cebrián en pocos años.

Con Cebrián aguanté, me fui tres veces y volvía. Y él me decía “si te vas, no vuelves”, pero luego me tenía que volver a contratar.

Pedrojota Ramírez:

Pobre Pedrojota, que mal lo debe estar pasando. Es un tipo muy interesante. Es de Shakespeare, sube a los cielos y baja a los infiernos. Es un gran político, pero un mal periodista. Publica cosas, no es que mienta, pero exagera, utiliza a los lectores y los manipula. Con él de director no aguantaría ni tres días.

Es muy político, puede hacer carrera política y ganar al PP. Podría ser un Mussollini español, que empezó de periodista y acabó político. Pedrojota Ramírez puede perfectamente acabar siendo jefe del Gobierno, el que nos falta para liderar un proyecto populista. ¡Ojo con él! Que tiene más peligro que una caja de bombas.

20minutos:

Desde los años sesenta le estaba dando vueltas a un periódico que viviera sólo de la publicidad y no de las ventas. Internet y todos los avances técnicos me permitieron poner en marcha el proyecto. 20minutos nació realmente en el 2000, aunque fue fundado en 1999 en el sótano de mi casa. Contratamos a Arsenio Escolar y el resto de gente. He estado al frente 14 años. No está mal…

Es el único gratuito que ha sobrevivido. Y es natural, porque los otros tres gratuitos que salieron no hicieron los deberes. Además, no sabían que se enfrentaban conmigo y con Arsenio, ¿a dónde van? Competir con nosotros es ir a la ruina. Se arruinaron los tres: Qué!, ADN y Metro.

Me he ido voluntariamente porque he cumplido 67 años. Vendí el 20minutos a los noruegos voluntariamente. Me he ido feliz y he estado feliz.